Un equipo detrás del equipo: el legendario biatleta Ricco Gross demuestra a los austriacos que existe algo más que el esquí 

“Cuando ganamos, ganamos juntos. Cuando perdemos, perdemos juntos también”. Tras una carrera extraordinaria en el biatlón, el alemán Ricco Gross entrena ahora al equipo austriaco de esta disciplina. Repasamos con él su carrera como biatleta y sus perspectivas para Beijing 2022.

Por Marina Dmukhovskaya
Foto por 2012 Getty Images

Si alguna vez has visto una competición olímpica de biatlón, sabrás que la culminación de cualquier carrera tiene lugar en el campo de tiro. Cuando un atleta se prepara para disparar, las cámaras suelen enfocar a los entrenadores que están detrás del campo de tiro. Esta imagen de entrenadores nerviosos retrata el drama del biatlón como ninguna otra: algunos cierran los puños celebrando el pleno: cinco de cinco; otros se llevan las manos a la cabeza si las cosas van mal. Una persona que nunca defrauda cuando le enfocan las cámaras es el legendario biatleta convertido en entrenador Ricco Gross.

El ex biatleta alemán, que ahora viste el uniforme austriaco, es uno de los protagonistas de nuestra serie: 'El equipo detrás del equipo'. En ella desvelamos los entresijos de la preparación de los deportistas para los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022 poniendo el foco en las personas que le ayudan y guían en ese camino como parte de su staff. Nuestro anterior artículo contaba la historia de amor del técnico canadiense de pista corta Laurent Daignault con las cuchillas. Esta semana nos trasladamos al biatlón y al reto de Gross de ganarse el corazón de Austria.

Ricco Gross durante los Mundiales de biatlón de la IBU en 2019 
Foto por Getty Images

Cómo comenzó todo

Gross lleva más de 40 años en el biatlón. Nacido en Alemania del Este, empezó en el esquí de fondo. Un día, un entrenador de biatlón, Jorg-Peter Deckert, visitó el equipo de esquí de fondo y preguntó si alguien quería probar el tiro. Gross cambió un deporte por otro sin mirar atrás. "El tiro fue una experiencia preciosa. Fue realmente emocionante". El alemán admite que los inicios de su carrera deportiva fueron un pleno de "malas competiciones", con la única posibilidad de lograr medalla en relevos.

El primer éxito le llegó a los 18 años, cuando ganó una medalla en el primer Campeonato Mundial Júnior. En categoría juvenil Ricco Gross trabajó con un famoso entrenador, Klaus Siebert, que causó una profunda impresión en él como atleta, futuro entrenador y persona.

"Era más que un entrenador. Cuando eres joven, quieres tener una vida fuera del deporte, ir a una discoteca, por ejemplo. Si alguien le informaba [a Klaus Siebert] de que un atleta llegaba tarde a la base, estaba seguro de que era Ricco. Era como un padre, siempre me ayudaba en estas situaciones estúpidas".

Ambos entrenadores, Deckert y Siebert, hicieron de Ricco Gross un deportista excepcional que pasaría a la historia como el único biatleta que ha ganado cuatro títulos olímpicos de relevos y que compitió con leyendas como el noruego Ole Einar Björndalen o el francés Raphaël Poirée.

Modelando carreras

Al concluir su carrera deportiva, Gross dejó a un lado su rifle y sus esquís y volvió a estudiar. Comprendió la importancia de los conocimientos teóricos en el entrenamiento y se incorporó a un programa académico de formación de entrenadores en Colonia. Son estos conocimientos teóricos, unidos a su increíble experiencia como deportista, los que hacen que el Gross entrenador brille.

"Sé lo que siente el biatleta durante los últimos cinco tiros en las competiciones importantes. Sé lo que siente al principio de la carrera si oye en el primer parcial que está a 15 segundos del líder".

Antes de los Juegos Olímpicos de Invierno de PyeongChang, Gross decidió llevar su fórmula de éxito al extranjero: primero trabajó como entrenador jefe del equipo ruso, y luego como entrenador de la selección masculina de Austria. El cuatro veces campeón olímpico aborda su trabajo de entrenador en el extranjero como una experiencia de aprendizaje. "Nunca pienses demasiado en la nueva situación. Simplemente hazlo. Si tienes la oportunidad de trabajar para otro país, aprende. No el idioma, sino cómo funciona".

Gross nos habla de su misión como entrenador: "Mi objetivo es ayudar al deportista a mejorar, paso a paso. Sólo hay que ver los tiempos de tiro de Simon Eder. Antes era muy rápido. Ahora es un poco más lento, pero mucho más seguro".

¿La clave del éxito como entrenador? Gross pone el foco en la relación de confianza deportista-entrenador: "Lo más importante es que tus deportistas confíen en ti. Eres responsable de un plan de entrenamiento para un año, de un mes a otro, de una semana a otra. Tienes que tener en cuenta cómo se sienten los deportistas, si están cansados o no. A veces hay situaciones difíciles en los entrenamientos. Si digo que un entrenamiento duro en particular es importante para el resultado, confían en mi palabra".

Ricco Gross encabezando la prueba de persecución de los Juegos de Salt Lake City 2002

Imaginando las pistas de Beijing

Además de la rutina diaria de entrenamiento, Gross dedica mucho tiempo a la preparación mental de sus deportistas. "Repasamos diferentes escenarios con los atletas y llegamos a las mejores soluciones: tirar rápido o ser un poco más seguro, empezar un final fuerte no en los últimos 200 metros, sino 2 km antes".

Este proceso parece más importante que nunca, con muchos detalles inciertos y desconocidos sobre la pista de Beijing. "El año pasado no hubo Copa del Mundo en Beijing, así que es una situación completamente nueva para todos. Nadie conoce las pistas ni el campo de tiro. Hemos visto algunos vídeos, pero no es lo mismo".

Por qué una medalla en biatlón es importante para Austria

No es de extrañar que la presión olímpica sobre el equipo austriaco sea alta: desde que Gross se incorporó al equipo, han ido sumando al palmarés una nueva medalla de los campeonatos del mundo cada temporada.

Una de las mayores esperanzas de medalla para Austria está en una prueba relativamente reciente dentro del programa olímpico: el relevo mixto de biatlón.

"En biatlón tenemos un formato de competición interesante: el relevo mixto, en el que hombres y mujeres luchan juntos. La temporada pasada fue nuestro gran éxito con una medalla en Pokljuka en esta disciplina. Todo el mundo ve que tenemos una gran oportunidad de medalla en esa prueba y queremos lograrla".

Gross nos habla también de las posibilidades de medalla individuales en Beijing.

"Tenemos a Julian Eberhard, uno de los esquiadores más rápidos del circuito de la Copa del Mundo. Si alcanza los objetivos tiene muchas posibilidades. Hay un biatleta más joven, Felix Leitner, que consiguió su primer podio la temporada pasada. Para nuestro 'veterano' Simon Eder es posible subir al podio en todas las competiciones si tira bien. La temporada pasada encontramos a nuestro cuarto deportista para los relevos, David Komatz. Es un biatleta muy centrado y con mucho potencial".

Cuando preguntamos a Gross qué se siente al ir a los Juegos Olímpicos con la palabra "entrenador" en su acreditación y viendo a otros competir en lugar de hacerlo él, tira de honestidad. "Cuando competía era yo el que ganaba o perdía. Ahora cuando ganamos, ganamos juntos. Y cuando perdemos, perdemos juntos también".

Para un país tan centrado y que invierte tanto en el esquí alpino, ganar una medalla (¡o más de una!) en biatlón sería importante para atraer la atención del público hacia este deporte. Y si en Beijing Austria consigue rendir al menos un poco como Gross solía, haciendo vibrar a todos, el biatlón tiene una oportunidad real de conquistar los corazones del país austriaco.

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