Entrevista a Sarah Schleper, una mexicana de corazón a punto de hacer historia en esquí alpino

Sarah Schleper aspira a convertirse en Beijing 2022 en la primera mujer seis veces olímpica en esquí alpino. En una entrevista con Olympics.com, repasa su carrera, su segunda vida deportiva con México y un adiós soñado.

Por Andrés Aragón
Foto por 2017 Getty Images

¡Roooooar! Un rugido rasga la nieve cuando Sarah Schleper se coloca en posición de salida.

Es uno de los sonidos más reconocibles del Circo Blanco, una técnica que aprendió hace años para liberar la tensión y atacar con todo la nieve. De anunciarse como una leona enjaulada.

“Me ayuda a recordar que no importa lo que piense nadie. Que somos solo la pista y yo. Se convirtió en una seña de identidad porque la gente quería oírlo, y llegó un momento en que pasó a ser parte del show, pero lo uso como técnica mental. En lugar de ser tímida y pensar, ‘¿Qué va a pasar?’, es como decir, ‘¡Allá voy!’”, explica en una entrevista con Olympics.com.

Ese rugido sigue escuchándose camino de Beijing 2022, donde Sarah Schleper puede convertirse en la primera mujer que participe en seis Juegos Olímpicos de Invierno en esquí alpino. Ya abrió la cuota para México en el Mundial de 2021 y ahora toca asegurarla.

Schleper (Glenwood Springs, Colorado, 1979) fue olímpica por Estados Unidos en cuatro ocasiones, compartiendo equipo con estrellas como Lindsey Vonn o Julia Mancuso, y ha encontrado una segunda ‘vida deportiva’ con México, el país de su marido y al que representa desde 2014.

Hablando con Olympics.com, Sarah Schleper asegura sentir “patriotismo por México” y destaca “el orgullo que supone ser mexicana y competir por este país”.

Olympics.com (OC): Llevas más de media vida compitiendo. ¿Qué te empuja a seguir a estas alturas?

Sarah Schleper (SS): Yo también me hago esa pregunta. A veces pienso, ‘¿debería seguir?’. Pero adoro este deporte. Me encanta estar en la naturaleza, en la montaña, y la adrenalina de la competición. Y quiero ver hasta cuándo puedo seguir. Soy amiga de Hubertus [von Hohenlohe, seis veces olímpico por México, también en esquí alpino]. Y mi entrenador, Erich Sailer, todavía sigue a los 95 años. Ellos son parte de mi inspiración.

OC: ¿Qué cambia al pasar de competir con Estados Unidos a hacerlo con México?

SS: Bueno, con Estados Unidos viajábamos con fisioterapeutas, técnicos, tres o cuatro entrenadores, y con todo pagado. Alojamiento, comida, gasolina... Y con México me tengo que financiar yo en buena parte. Me encanta ser entrenadora, pero ese trabajo también es una forma de poder seguir. Al mismo tiempo que entreno a mis deportistas, me entreno yo también. Además puedo competir casi cuando quiero y donde quiero. Sigo queriendo dar el máximo, pero hay un poquito más de indulgencia.

OC: ¿Cambia también lo que constituye un éxito?

SS: Interiormente pienso, ‘oh, quizá pueda ganar una medalla o algo’, pero luego en la carrera me doy cuenta, ‘no, eso ya me queda un poco lejos’. Ahora el éxito es hacer una buena carrera. Mi objetivo después del Mundial de 2021 era hacer un Top 30 en Beijing. Eso sería un éxito deportivo. Pero solo con clasificarme a mi edad (42), que doblo en años a algunas de mis rivales, ya es un logro en sí mismo. La gente se pregunta cómo soy capaz, cómo aguanta mi cuerpo, y me hace gracia. Pero alguien tiene que hacerlo, ¿no?

OC: No es nada habitual ver a mujeres de más de 40 años compitiendo.

SS: No, y ojalá pudiera ser más competitiva, pero ya solo con seguir a este nivel es un logro. En las carreras FIS [de Estados Unidos] aún soy muy competitiva, gané alguna la temporada pasada, pero cuando hablamos de estas carreras de élite, ahí es muy difícil seguir el ritmo.

Compañera de Lindsey Vonn y Julia Mancuso

OC: Estos podrían ser tus sextos Juegos Olímpicos de Invierno. ¿Soñabas con ser olímpica cuando empezaste a esquiar?

SS: Lo gracioso es que yo de pequeña quería ser gimnasta olímpica, pero me di cuenta de que eso estaba fuera de mi alcance. Así que cuando empecé a competir en carreras de esquí, mi objetivo pasó a ser convertirme en esquiadora olímpica. Nunca pensé en ganar medallas ni nada de eso. Simplemente estar en unos Juegos Olímpicos. Nada más.

OC: En la selección de Estados Unidos compartiste equipo con esquiadoras como Lindsey Vonn o Julia Mancuso. ¿Cómo era el ambiente en aquel equipo?

SS: Fuera de la montaña, muy divertido. Julia y yo jugábamos al minigolf y apostábamos en cada hoyo sobre cosas que tendríamos que hacer si perdíamos. También íbamos al karaoke. Lindsey montaba a caballo. Nos divertíamos mucho. Pero en la montaña éramos muy competitivas. Guardo grandes recuerdos de aquella etapa.

OC: ¿Es difícil encontrar ese equilibrio entre ser ‘rivales’, aunque fuera como parte del mismo equipo, y amigas?

SS: Los entrenamientos no eran tan competitivos, pero en las carreras, por ejemplo, si una de tus compañeras te ganaba, quizá te costaba un poco más superarlo. Sobre todo a mí. Recuerdo que cuando mi amiga Resi [Stiegler] me ganó por primera vez, al día siguiente no quise ni correr. Ese tipo de situaciones pueden ser duras al principio, pero luego te das cuenta de que son tus amigas y tus compañeras, y que de hecho te están empujando a ser más competitiva. Sé que entre Julia y Lindsey había algo más de rivalidad, pero eso es también lo que les hizo tener tanto éxito.

OC: De hecho ahora tu hija se llama Resi en honor a tu compañera. Y tu hijo Lasse también lleva el nombre de otro esquiador.

SS: Sí, eso es. Lasse Kjus, de Noruega. Pero en su caso, porque nos gustaba el nombre. Me gustaba como esquiaba, tenía una conexión especial con la nieve, pero el nombre sonaba muy bien.

La maternidad y esa carrera con su hijo

OC: ¿Cómo fue la vuelta a la élite después de ser madre? Tanto física como mentalmente.

Mi primer año no fue bueno. Tuve una buena carrera en la Copa del Mundo, pero después no conseguía encontrar el ritmo. Hasta que un día todo hizo click. Físicamente, el cuerpo cambia, pero no recuerdo que fuera especialmente difícil.

Mentalmente sí pudo ser más difícil, porque quieres ser buena madre y al mismo tiempo buena deportista. Necesitas encontrar un equilibrio entre las dos cosas, así que tienes que sacrificar un poco de cada para mantener las dos.

OC: Muchos recuerdan tu última carrera de la Copa del Mundo con Estados Unidos. Saliste con un vestido de verano y paraste a mitad del recorrido para recoger a tu hijo Lasse. ¿Cómo surgió esa idea?

SS: Había decidido dejarlo porque el entrenador era muy estricto, estaba muy centrado en [Mikaela Shiffrin], yo tenía una familia, mis compañeras empezaban a ser más rápidas que yo... Fue un conjunto de cosas. Y las chicas siempre estaban bromeando, ‘¡Tienes que hacer tu última carrera desnuda! ¡Tienes que salir desnuda!’, porque sabían que estoy un poco loca y era capaz de hacerlo.

Recuerdo que Resi [Stiegler] me dijo, ‘Tengo un vestido para ti’. Luego Julia [Mancuso] dijo, ‘Y yo tengo un bikini. Puedes llevarlo debajo’. Y cuando estaba en la caseta esperando la salida, alguien dijo, creo que mi marido, ‘¿por qué no recoges a Lasse a mitad de camino?’. Salió solo. No estaba planeado.

Sarah Schleper disputó sus primeros Juegos Olímpicos de Invierno como mexicana en PyeongChang 2018.
Foto por 2018 Getty Images

Competir con México y un adiós soñado

OC: Tu pasaporte no llegó a tiempo para Sochi 2014, pero estuviste en PyeongChang 2018. ¿Fue muy distinto vivir los Juegos como mexicana?

SS: Puede que fueran mis Juegos Olímpicos favoritos, porque había mucha menos presión por conseguir resultados. Además el grupo era pequeño, y eso te abre más al resto de naciones.

Con Estados Unidos, el grupo es tan grande que estás aislado del resto, pero con el equipo mexicano hablábamos con todos los equipos. Fue lo que más me gustó, porque de eso tratan los Juegos Olímpicos, de unir a todas las naciones.

OC: Si todo va bien, estarás en Beijing 2022. ¿Qué vendrá después?

SS: Todavía tengo intención de competir en unos Juegos más, porque serían en Cortina y además mi hijo [Lasse] tendría edad suficiente para competir. Si pudiéramos competir juntos, sería la mejor manera de terminar para mí y la mejor manera de empezar para él. Aunque no sé si le estoy imponiendo un objetivo. Sería un objetivo como familia. Ése sería el punto final para mí. Y después, dedicarme a entrenar, que también me encanta.

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