Anthon Bosch: un sueco compitiendo por Sudáfrica en memoria de su abuelo

Anthon Bosch nació en Suecia pero cambió de nacionalidad para honrar la memoria de su abuelo y, con suerte, poner a Sudáfrica en el mapa del snowboard. El rider habló con Olympics.com sobre cómo el nieto de Nelson Mandela lo hizo posible.

Por Ockert de Villiers

Anthon Bosch (Estocolmo, 1996) estaba enamorado del sentido del deber que tenía su abuelo hacia su país natal, así que prometió que algún día representaría a Sudáfrica en unos Juegos Olímpicos de Invierno.

Habiendo nacido en Suecia, Bosch podría haber tomado el camino fácil, ese asfaltado con becas muy bien financiadas y todo tipo de recursos para entrenar. Pero en cambio quiso honrar una promesa que le había hecho a su abuelo.

La ayuda de Mandla Mandela

Bosch era una joven promesa del snowboard sueco con un buen número de victorias a su nombre en categorías inferiores, donde todavía representaba al país nórdico. Antes del cambio de nacionalidad, había sido Top 3 en los Campeonatos Nacionales de Big Air y slopestyle.

Hace cinco años, Bosch dio los primeros pasos para cumplir su sueño cuando recibió la carta de la Federación Sueca que lo liberaba para poder representar a Sudáfrica. En este proceso contó con una gran ayuda, la de Mandla Mandela, el nieto del recordado Nelson Mandela, que ayudó a Bosch para recibir la doble nacionalidad.

“Cuando era pequeño, pasé mucho tiempo con [mi abuelo] –para mí era más un amigo que otra cosa. Por entonces no entendía del todo [lo que hacía], pero me inspiró con sus actos y con las historias que me contaba”, apunta Bosch.

“En 2012, cuando empecé en la Escuela Noruega de Snowboard, decidí que en un futuro que gustaría presentar a Sudáfrica. En 2016 recibí por fin la carta de libertad de la Federación de Suecia y un día, de la nada, Mandla Mandela llamó a mi padre. Nos dijo que había oído mi historia y que conocía a la familia Bosch. Tardó un día en hacerlo todo”, explica.

Anthon Bosch

Un exilio forzado

Aquello fue la culminación de décadas de sacrificio para una familia que había sido separada por un sistema cruel. Solo unos meses antes de que Sudáfrica hiciera su debut en los Juegos Olímpicos de Invierno en Squaw Valley 1960, el abuelo del rider, Edward 'Eddie' Bosch, subió a un barco con destino a Gran Bretaña para escapar del régimen del Apartheid.

Un exilio forzado debido al activismo de su hermano (Jonie Bosch) en la lucha contra el régimen del Apartheid y sus políticas de segregación racial. Era la última vez que Eddie pisaría suelo sudafricano en 34 años.

Eddie, uno de los 11 hermanos de la familia, zarpó de Sudáfrica hacia Inglaterra cuando tenía 17 años y acabó asentándose en Suecia, donde construyó una nueva vida en la que no pudo tener contacto con su familia durante más de tres décadas. A su regreso en 1993, supo que solo dos hermanos seguían viviendo en su país natal.

¿Qué estás dispuesto a hacer?

Durante años, Eddie renunció a recibir el pasaporte sueco, insistiendo en sus raíces sudafricanas. Incluso usaba un peinado afro para hacer más visible su herencia cultural. La conexión que tenía con Sudáfrica, y el continente en general, hizo reflexionar al snowboarder.

“Anthon habló con su abuelo, y preguntó por su identidad sudafricana”, recuerda el padre de Anthon, Brian, sobre el punto de inflexión para su hijo.

“Mi padre le dijo, ‘mira, lo que te define como sudafricano no es el pasaporte que tengas, porque durante 34 años yo no tuve uno, pero eso no impidió que yo lo siguiera siendo. Lo que nos define es lo que estamos dispuestos a hacer por Sudáfrica o por nuestra nación”.

Desde entonces, Anthon Bosch ha dedicado su vida a intentar representar a Sudáfrica en los Juegos Olímpicos, un objetivo que empezó con PyeongChang 2018. Sin embargo, una persistente lesión de hombro y la consiguiente operación le impidieron hacerlo realidad hace cuatro años.

Un rayo de esperanza

Bosch ha participado en las últimas tres ediciones del Mundial, y ha colocado a su país de adopción en el mapa del snowboard. Es el único sudafricano en disputar la Copa del Mundo. Sin embargo, la pandemia de COVID-19 complicó su clasificación para los Juegos de Beijing 2022.

Con la ventana de clasificación a punto de cerrarse este domingo, 16 de enero de 2022, Bosch aún tiene esperanzas de lograr clasificarse para el mayor evento deportivo del mundo.

“Signficaría mucho para mí. Es un objetivo que he tenido durante toda mi vida”, dice Bosch. “Lo sentiría como una manera de cerrar el círculo, y con suerte me sentiría más en paz conmigo mismo”.

Inspirando a una nación cálida

Anthon Bosch pasa gran parte del año persiguiendo la nieve, pero también encuentra tiempo para visitar a su familia en Ciudad del Cabo, Sudáfrica. A sus 25 años, no solo quiere forjar su propio camino hacia los Juegos Olímpicos de Invierno, sino inspirar a esta nación africana.

Después de pasar por Afriski Resort, una estación de esquí situada en las Montañas Maluti, de la vecina Lesotho, Bosh se convenció de que en su país de adopción había un potencial por explotar.

“La última vez que estuve en Afriski vi un niño de unos nueve años, quizá ahora tenga unos 11, que era tan bueno sobre los esquís como sobre la tabla de snow”, recuerda.

“Está bien porque allí la pendiente es incluso más grande que en la que aprendí a esquiar. Creo que los mejores riders en snowboard llegan a serlo porque salen de sitios donde hay malas condiciones para entrenar. Creo que hay más pasión y que te acostumbras a esas malas pendientes, así que cuando llegas a una buena, todo es más fácil”.

Bosch planea publicar un documental a finales de 2022 sobre el exilio político forzado de su abuelo a Suecia y sobre sus esfuerzos por representar a Suecia en los próximos Juegos Olímpicos de Invierno.

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