Presentamos a Sanda Aldass, la judoca refugiada aspirante a los Juegos Olímpicos que compagina el deporte con la maternidad

Aldass, nacida en Siria, es una de las atletas refugiadas becadas por el COI. Esta madre de tres hijos tiene un sueño: lograr una plaza para Tokio 2020.
Por ZK Goh

(Foto superior: Federación Internacional de Judo / Sabau Gabriela)

Al igual que muchos atletas del programa de becas del COI para deportistas refugiados, Sanda Aldass tiene que agradecer al deporte su ayuda para sobrevivir, primero en su país devastado por la guerra, y después al instalarse en su comunidad de acogida.

La judoca de origen sirio, que huyó a los Holanda hace seis años, ha confiado en su deporte para mantenerse fuerte, no solo física sino también mentalmente, durante su difícil transición de Oriente Medio a Europa.

"Si me hubiera quedado sin hacer nada, me habría vuelto loca", declaró a Olympic.org el año pasado.

Ahora vive en las afueras de Ámsterdam con su marido y sus tres hijos -dos de los cuales nacieron después de que ella se instalara en los Holanda- y aspira a formar parte del Equipo Olímpico de Refugiados del COI para los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 en 2021.

Aldass decidió escapar de Damasco y de la guerra civil de Siria en 2015, dejando a su marido y entrenador personal Fadi Darwish, y también a su hijo pequeño.

Sin embargo, al llegar a Holanda, pasó nueve meses en un campamento de refugiados, durante los cuales estuvo seis meses separada de su familia.

"Correr y hacer algunos ejercicios me ocupaban mi tiempo y también me mantenía en buena salud mental", destacó.

"Sabía que al final vendrían y que tendríamos un buen lugar para vivir. Eso me permitió tranquilizarme un poco".

Cuando por fin la familia se mudó a su nuevo hogar, Aldass se vio obligada a dejar el judo de nuevo: estaba embarazada de su segundo hijo. Mientras tanto, Darwish se dedicó a intentar ser reconocido como entrenador en su nuevo país de residencia.

Desde entonces, Aldass y Darwish han dado la bienvenida a su tercer hijo, mientras que Darwish ha recibido sus credenciales de entrenador en Holanda tras superar algunas pruebas del idioma y otros obstáculos.

La Federación Internacional de Judo invitó a la pareja a su programa de atletas refugiados en 2019, y Aldass compitió como judoca del Equipo de Refugiados de la FIJ en el Campeonato del Mundo de ese año.

Desde entonces, Aldass también ha representado al equipo de refugiados de la Federación Internacional de Fútbol (FIJ) en grandes eventos, mientras mira hacia una posible plaza en los Juegos Olímpicos.

Todo ello mientras se encuentra equilibrando los retos de la maternidad.

"Mis hijos me dicen: 'Mamá, tienes que ir a las Olimpiadas'", relató. "El objetivo de toda la familia es llegar a los Juegos Olímpicos".

"Ahora es solo un sueño, ahí fuera sería un sueño hecho realidad.

"Ya veremos. No estoy pensando demasiado en el futuro".