Jamal Abdelmaji Eisa Mohammed espera completar el largo camino desde Darfur

Mohammed, cuando era adolescente, huyó de la guerra en el oeste de Sudán y encontró refugio en Israel. Ahora espera formar parte del Equipo Olímpico de Refugiados del COI en Tokio.
Por Rory Jiwani

Once años después de huir de un Darfur devastado por la guerra con Israel, Jamal Abdelmaji Eisa Mohammed espera competir en el Equipo Olímpico de Refugiados del COI en Tokio 2020.

Para Mohammed, que cumplirá 25 años en junio, refugiarse en Israel le permitió mantener a su familia en Sudán y descubrir su talento para las carreras de larga distancia.

En 2017, obtuvo una beca para Atletas Refugiados del COI que le permitió entrenar a tiempo completo, y su mejora continua le permitió participar en el Campeonato Mundial de Cross Country de la IAAF de 2019.

Ese mismo año, Mohammed fue uno de los seis miembros del Equipo Olímpico de Atletas Refugiados del COI en el Campeonato Mundial de Atletismo de Doha.

El atleta finalizó 17º de 20 en su eliminatoria de 5.000 metros, que se recuerda por el espectacular acto de deportividad del guineano Braima Suncar Dabo, que prácticamente llevó cargado a Jonathan Busby, de Aruba, hasta la línea de meta.

Mohammed ha podido mantenerse bastante activo a pesar de la pandemia, corriendo en carreras desde 1.500 metros hasta 10 kilómetros en carretera durante el último año y medio.

El nacido en Sudán es uno de los 37 Atletas Refugiados Becados del COI que optan al Equipo Olímpico de Atletas Refugiados del COI que se anunciará en junio.

"Recuerda que siempre eres más fuerte después del regreso", Jamal Abdelmaji Eisa Mohammed.

De Darfur a Tel Aviv y más allá

En 2003 estalló la guerra en la región de Darfur, en el oeste de Sudán.

Ese otoño, el padre de Mohammed fue asesinado, cuando miembros de la milicia Yanyauid respaldada por el gobierno, asaltaron a su pueblo.

Siete años más tarde, tras varios intentos fallidos y en contra de los deseos de su madre, consiguió finalmente cruzar la frontera con Egipto.

Tras una semana atravesando el país, él y otros tres refugiados llegaron al desierto del Sinaí, donde le pagaron a un guía 200 dólares para que les ayudara a cruzar la frontera israelí.

Entraron en Israel tres días después, meses antes de la construcción de la valla fronteriza entre Egipto e Israel, que haría imposible futuros viajes de ese tipo.

"Cuando ves que te pasan cosas terribles a una edad temprana (cosas que son realmente mucho más duras que lo que puedes estar pasando en ese momento) y las superaste, hace que sea más fácil superar los obstáculos. Sabes que tú también superarás esas cosas", relató Jamal Abdelmaji Eisa Mohammed en una charla con Haaretz

Antes de iniciarse en su nueva vida, Mohammed estuvo en un campamento de retención durante unas tres semanas hasta que le entregaron un billete de autobús de ida a la segunda ciudad del país, Tel Aviv.

El atleta dijo a World Athletics: "Ni siquiera sabía cómo o por dónde salir. Me quedé en el autobús durante un par de horas, y luego llegó otro autobús y seguí a algunas personas para salir".

Tras seguir a otros migrantes africanos hasta un parque de la ciudad, otro migrante sudanés le llevó a un apartamento de una sola habitación donde se alojó con otros siete hombres.

"¡Era una locura había una sola cama! Pero al menos estaba con otras personas y estábamos en la misma situación", dijo Mohammed a Haaretz.

También fue contratado por un lugareño para trabajar como pintor de casas, a pesar de no tener ninguna habilidad en ese ámbito.

Mohammed aprendió rápido y pronto pudo enviar dinero a su madre y hermanos en un campamento de refugiados en Darfur.

Mientras jugaba al fútbol, descubrió también Alley Runners, un club fundado para dar a los niños desfavorecidos de Tel Aviv la oportunidad de practicar el atletismo.

Mohammed relató en CNN Sport: "Acababa de llegar a Israel y uno de mis mejores amigos me dijo: ‘Puedes correr detrás del balón durante tres o cuatro horas... Creo que es mejor que empieces a correr con este equipo de Alley Running'".

Centrados tanto en el bienestar social y educativo de sus pupilos como en los logros deportivos, Alley Runners cuenta ahora con un centenar de atletas y (según World Athletics) más de una docena representan a Israel en competiciones regionales y europeas.

Entre ellos se encuentra Adisu Guadia, de 18 años, que ganó el oro en 3.000 metros en el Festival Olímpico de la Juventud Europea 2019 en Bakú.

La pandemia mundial y el posterior aplazamiento de los Juegos de Tokio 2020 han permitido a Mohammed devolver algo al club que tanto ha hecho por él.

Terminó sus estudios de masajista deportivo el año pasado, y ahora realiza masajes terapéuticos en Alley Runners.

"Este club significa mucho para mí, son como mi familia. Han hecho todo lo posible para que mi sueño se haga realidad", dijo Jamal Abdelmaji Eisa Mohammed sobre Alley Runners en una charla con World Athletics.

Mohammed también tiene una vida familiar y laboral estable, ya que vive con la voluntaria de Alley Runners Hili Avinoam a cambio de ser el conserje del edificio en el que residen.

La pandemia hizo que pasara más tiempo con Avinoam, a quien llama "mamá", y con sus dos hijas, a quienes les encanta compartir con su "hermano".

"Míralo: ha tomado los limones más amargos que la vida puede darte y ha hecho limonada”, dijo Avinoam a Haaretz. “Además, creo que los que estamos en su vida somos realmente afortunados. Hablando por mí, ha hecho que mi familia sea más grande y mejor: se sienta con las niñas y juega juegos de mesa; juega al fútbol con mi hija menor”, agregó.

"Celebra las fiestas judías con nosotros y nosotros celebramos el Ramadán con él. Estar con él es muy divertido: siempre está optimista y alegre. Yo lo adoro, mis hijas y amigos también, y conecta con mis padres como si fueran sus abuelos".

Tras haber competido en dos Campeonatos Mundiales de atletismo, Mohammed aspira ahora a los Juegos Olímpicos de Tokio.

También se encuentra en Tel Aviv el refugiado eritreo Tachlowini Gabriyesos, que también corrió los 5.000 metros para el Equipo Olímpico de Atletas Refugiados del COI en Doha, después de haber realizado el mismo viaje a través del desierto del Sinaí.

Mientras Gabriyesos se lanza a la carretera para correr el maratón, Mohammed tiene como objetivo los 10.000 metros en la pista.

"Mi mayor sueño es estar allí para competir en los Juegos Olímpicos con todos los mejores atletas, todos los atletas famosos. Es un sueño muy, muy grande. Ojalá pueda hacerse realidad", Jamal Abdelmaji Eisa Mohammed en declaraciones a CNN.