El sueño de su padre motiva a la primera para atleta refugiada de la historia en su camino a Tokio 2020

La para atleta Alia Issa compite en lanzamiento de club. (Imagen por Milos Bicanski/Getty Images)
La para atleta Alia Issa compite en lanzamiento de club. (Imagen por Milos Bicanski/Getty Images)

Alia Issa superó el bullying y la discriminación, y sueña con sus primeros Juegos Paralímpicos

Alia Issa espera llegar a los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020 para demostrar a las mujeres jóvenes con discapacidad y a otras mujeres refugiadas que el deporte puede abrir un mundo de posibilidades.

Issa quiere ser una de las seis posibles deportistas, y la primera mujer, en el Equipo Paralímpico de Refugiados. Si consigue estar en Tokio, estará agradecida a su padre por ayudarle a superar el bullying, la discriminación y la tragedia - situaciones que podrían haber frenado a otras personas.

“Mi padre me enseñó a soñar en grande. De hecho el sueño que él tenía para mí era que yo fuera doctora”, dice a través de un intérprete. Durante una hora de entrevista, Issa se muestra simpática y encantadora, con una sonrisa permanente en su rostro mientras comparte los avatares de su camino como refugiada y deportista.

Su padre, Mohament Issa, se marchó de Siria a Grecia en 1996 buscando una vida mejor para su familia. Durante cuatro años vivió solo, trabajando como sastre hasta que pudo ahorrar suficiente dinero para llevar con él a su mujer y los cuatro hijos que tenían entonces.

Poco después, en 2001, Issa nació en Grecia. Cuando tenía cuatro años, su vida cambió para siempre en un instante. Issa contrajo la viruela y tuvo que ser hospitalizada con fiebres peligrosamente altas que provocaron daño cerebral. Se quedó en una silla de ruedas, con un alto grado de dependencia y algunas dificultades para hablar.

Cuando iba a la escuela primaria, los otros niños a veces eran crueles. Solía sentirse excluida. Y las dificultades que tenía para hablar la convirtieron en una diana para algunos.

“Algunos niños me acosaban. Pero eso no hizo que no quisiera ir al colegio. El colegio me gustaba muchísimo”, dice.

La madre de Issa, Fatima Najjar, dice: “Algunos niños se lo hicieron pasar muy mal por sus problemas para hablar y su discapacidad. Su padre y yo hicimos todo lo que estaba en nuestra mano para apoyarla y que pudiera conseguir grandes cosas en la vida. Conseguimos un logopeda para que trabajara con ella en casa y la llevábamos a sesiones de fisioterapia”.

Najjar dice que el padre de Issa siempre la animaba.

“Le decía, ‘No te preocupes. Trabaja duro y conseguirás cualquier cosa que quieras’. Ahí fue donde nació el sueño de ser doctora”.

Pero la familia tuvo muchas dificultades que superar. Cuando tenía siete años, Issa tuvo una recaída y tuvo que ser hospitalizada de nuevo. Y más tarde, cuando era adolescente, la tragedia volvió a golpear a la familia.

La hermana mayor de Issa se casó y se fue a vivir a Noruega, pero al poco tiempo le fue diagnosticado un cáncer. La madre de Issa se marchó a Noruega para ayudar a su hija mientras recibía tratamiento. Su hermana acabaría recuperándose.

Más o menos al mismo tiempo que su hermana lidiaba con la enfermedad, al padre de Issa, que aún estaba en Grecia, le fue diagnosticado un cáncer mucho más agresivo. Se marchó a Noruega con la familia y murió poco tiempo después. Issa, que por entonces aún tenía 16 años, quedó en shock.

“Tardé un año en asimilar que mi padre ya no estaba ahí. Fue una época muy difícil”.

Un periodo difícil para toda la familia, a la que estaban pasando demasiadas cosas al mismo tiempo. La familia no pudo quedarse en Noruega y volvió a Grecia. Y como Siria estaba en guerra, recibieron el estatus de refugiados para poder quedarse en el país heleno.

Conozca a la para atleta refugiada Alia Issa
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Issa tuvo un punto de inflexión importante en su vida hace cuatro años, cuando empezó la escuela secundaria en Grecia. Esta vez, asistió a un colegio sólo para estudiantes con discapacidades.

“Ya no me sentía diferente. En la escuela primaria, era la única con una discapacidad”.

Las clases de educación física también fueron una revelación para ella.

“Para mí fue muy importante empezar a hacer deporte. Me sentía más fuerte y tenía más confianza en cuerpo y mi movilidad.

Michalis Nikopoulos es uno de los profesores de educación física en ese colegio y ahora también uno de sus entrenadores. Conoció a Issa cuando tenía 16 años y la siguiente temporada la llevó a su club deportivo, el Tyrtaios Sports Club para discapacitados.

“Mi objetivo es encontrar jóvenes deportistas con talento para llevarlos a mi club. Cuando la vi en mi escuela, pensé que podía ser una buena atleta”.

El Comité Paralímpico Heleno y la Fundación Agitos - de cuyos programas de desarrollo se encarga el Comité Paralímpico Internacional desde 2020 - han organizado y pagado el transporte para que pueda entrenar en el club. El Comité también ayudó a Issa a participar en competiciones nacionales, y le suministró equipamiento deportivo y apoyo para el entrenamiento, como hace con otros refugiados con discapacidades.

Su entrenador dice que el deporte le ha cambiado la vida a Issa.

“Creo que, como atleta con discapacidad, salir fuera de casa e ir a un club deportivo para entrenar ha abierto un nuevo mundo para ella”, dice Nikopoulos.

Al principio probó con la boccia y otros deportes. Pero Nikopoulos vio su pasión y su fuerza, así que junto a otro entrenador la inició en el lanzamiento de club hace dos años. Esta disciplina cautivó de inmediato a Issa, porque lo encontraba más dinámico y emocionante.

El lanzamiento de club es una disciplina de para deporte destinada a aquellos atletas que no tienen un agarre lo bastante fuerte para empuñar una jabalina, un peso o un disco. Los deportistas deben agarrar un club, un artefacto hecho de madera parecido a un bolo, y, desde la silla de ruedas o una plataforma, apuntar y lanzar el club tan lejos como pueda. Algunos lanzan hacia delante, otros hacia atrás o incluso hacia un lado, dependiendo de su discapacidad.

La primera participación de Issa en una competición oficial fue en un torneo local en Grecia en septiembre de 2019. Por desgracia, no le fue demasiado bien y su primer lanzamiento alcanzó sólo 7 metros. Pero el resultado le sirvió de motivación a Issa y sus entrenadores para encontrar maneras de mejorar, porque veían un potencial enorme.

Después de una larga reunión, los entrenadores diseñaron un plan. Pensaron en dejar que Issa lanzara el club hacia atrás y los resultados fueron sorprendentes. Issa participó en el Campeonato Nacional Griego en 2020 y consiguió una mejor marca personal de 14.40 metros, suficiente para conseguir la mínima Olímpica para Tokio 2020.

El camino hacia Tokio estaba abierto, pero aún quedaba mucho por hacer. Como muchos otros deportistas de élite de Grecia, las autoridades griegas le concedieron a Issa un permiso especial para continuar entrenando durante la pandemia de la COVID-19.

En mayo de 2021, Issa participó en el Gran Premio de World Para Athletics en Nottwil, Suiza, y consiguió un nuevo récord personal con un lanzamiento de 16.40 metros. A comienzos de junio, Issa pondrá a prueba todo el duro trabajo y el entrenamiento de los últimos meses en el Campeonato de World Para Athletics de Bydgoszcz 2021. Será el último examen para Issa antes de Tokio, donde espera competir y ganarse un puesto en el podio.

El deporte me ha dado independencia

Los logros deportivos han colocado a Issa en el radar de los líderes griegos. En enero, los políticos del país heleno debatían un nuevo plan nacional de acción para los derechos de las personas con discapacidades e invitaron a Issa a hablar con el Primer Ministro griego por videoconferencia.

“Fue un momento muy especial en su vida, y otra oportunidad que nació gracias al deporte”, dice Nikopoulos, y añade que “estaba muy orgullosa de ser embajadora para las personas con discapacidad. De repente, era famosa [en Grecia]”.

Issa añade: “El deporte me ha dado independencia. De repente soy parte de una comunidad y hago nuevos amigos con metas parecidas”.

Issa cree que, si consigue estar en Tokio, mandará un mensaje especial para las mujeres con discapacidades.

“No se queden en sus casas. Sean activas. Les dará independencia y una manera de integrarse en la sociedad”.

Sabe de lo que habla. El club deportivo donde entrena está formado mayoritariamente por hombres. Por el programa de Grecia para empoderar y desarrollar atletas refugiados mediante el deporte han pasado 50 deportistas durante los últimos cinco años, pero sólo un par de mujeres, entre las que se incluye Issa.

Issa tiene como objetivo a largo plazo llegar a ser la doctora que su padre siempre soñó que sería. Pero a corto plazo, imagina cómo se sentiría su padre si estuviera vivo y tuviera la oportunidad de quizá verla competir en Tokio.

“Estaría muy orgulloso y muy feliz. Pienso mucho en eso”.

Su madre cree saber exactamente lo que diría el padre Issa.

“Le diría, ‘Estás alcanzando tus sueños y espero que consigas muchos más en el futuro”.

Por Paralympic.org