Joachim Gerard recuerda a su difunto entrenador con su primer título individual de Grand Slam

Joachim Gerard, de Bélgica, tras ganar la final de 2021 del Abierto de Australia de Tenis en Silla de Ruedas. (Imagen por Mackenzie Sweetnam/Getty Images)
Joachim Gerard, de Bélgica, tras ganar la final de 2021 del Abierto de Australia de Tenis en Silla de Ruedas. (Imagen por Mackenzie Sweetnam/Getty Images)

La corona del Abierto de Australia llega exactamente a dos años del fallecimiento de Marc Grandjean

En un grito el belga Joachim Gerard liberó años de carga emocional.

El título en el Abierto de Australia –la primera corona individual de Grand Slam de Gerard- llegó cinco años después de su debut en la final de un Major de tenis en silla de ruedas, y cinco meses después de su pena en Roland Garros.

Pero aún más profundo, exactamente dos años después del fallecimiento de su exentrenador Marc Grandjean.

“No sé por qué lo dije (una grosería en francés), pero fue increíble”, dice Gerard. “Cuando el golpe de Alfie Hewetts fue fuera, dejé salir todo, el estrés, el nerviosismo, y muchos años de espera. Estaba tan feliz. También estaba triste, porque mi exentrenador no estaba allí. Todo es emoción. Pero, en mayor parte, estaba feliz”.

El tenista de 32 años recordó cuando Grandjean fue diagnosticado de una enfermedad neurodegenerativa en 2017.

A Gerard le dolió ver a su amigo de años y mentor perder lentamente el uso de sus extremidades. Habían trabajado juntos desde el 2006, cuando Gerard dejó la Para natación para enfocarse en el tenis en silla de ruedas.

“Fue muy difícil al enterarme porque él era una de las personas que me han enseñado muchas cosas”, explica Gerard. “Era muy bueno, incluso en el Tour. Cuando los demás se enteraron, preguntaron por él. Fue muy duro porque no se lo merecía. No lo voy a ocultar: lloré demasiadas veces porque era como un segundo padre para mí”.

Juntos sacaron adelante una de las mayores sorpresas del deporte de la década. En 2015, Gerard cortó la racha de 77 victorias del número uno del mundo KUNIEDA Shingo, en la ronda de todos contra todos del Torneo de Maestros del Tenis en Silla de Ruedas. Se volvieron a medir en la final, donde se dio otra victoria de Gerard sobre el campeón Paralímpico japonés, y el belga se convirtió en número uno del mundo por primera vez.

Pocos meses después, Gerard aseguró la primera medalla Paralímpica en tenis en silla de ruedas para Bélgica con su bronce individual en Río 2016.

Gerard admite que, por un tiempo, cuando Grandjean –quien llegó a ser nombrado Entrenador del Año por la Federación Internacional de Tenis- falleció, no estaba preparado para jugar y le tomó algunos meses aceptarlo. Pero un cambio en el entrenamiento le ayudó a concentrarse de nuevo y volver a su juego.

“Creo que en mi cabeza no estaba listo”, comenta Gerard. “Creía que lo estaba, pero el trabajo que realizaba no era suficiente. Hace casi un año que tengo un nuevo entrenador, que me ayuda mucho a estar listo en cada punto, no solo en el tenis o en lo físico, sino en el tenis, lo físico y lo mental. Por eso mejoro con cada torneo, y esa es una de las razones por las que (el 17 de febrero) pude levantar este trofeo”.

Cuatro veces campeón del Masters en Silla de Ruedas, exnúmero uno mundial, y cuatro veces campeón de torneos de Grand Slam en dobles, Gerard cuenta ahora con uno de los títulos que le faltaba a su palmarés.

Ahora sabe lo que se necesita para ganar más.

“Sé por qué estoy aquí, y es gracias a Grandjean”, sostiene Gerard. “Primero estuve triste al ganar el Abierto de Australia porque quería compartirlo con él. No sé si piensan en la vida después de la muerte, pero donde sea que esté ahora, me está mirando orgulloso y dice ‘Sigue así’. Es muy importante para mí creer eso, y seguir pensando que es parte de mi vida. Si no hay nada después de la muerte, entonces él dice eso desde mi corazón y mi cabeza”.

Por Ros Dumlao/Comité Paralímpico Internacional