Emanuele Lambertini, o cómo eliminar diferencias gracias a una prótesis

El esgrimista italiano Emanuele Lambertini ayudó a su equipo a llegar al quinto lugar en Río 2016 y ahora tiene la intención de llevarse el oro en Tokio 2020.
El esgrimista italiano Emanuele Lambertini ayudó a su equipo a llegar al quinto lugar en Río 2016 y ahora tiene la intención de llevarse el oro en Tokio 2020.

El esgrimista italiano aspira al oro en Tokio 2020 y sueña con cambiar el mundo de las prótesis para ayudar a las personas con discapacidad

Emanuele Lambertini no es el típico joven de 21 años.

Sabe exactamente lo que quiere hacer con su vida y ya está a la mitad del camino para hacerlo.

"Conseguí la inspiración por mí mismo porque un día hace algunos años, hace tres o cuatro, estaba en mi clínica ortopédica y les pedí una rodilla o pie biónico en particular u otras cosas creativas que se ven en las películas. El técnico ortopédico que estaba conmigo simplemente respondió que lo que yo comentaba aún no se había inventado”, explica.

"Entonces, en lugar de llorar y quejarme, 'Oh, ¿por qué nadie ha inventado esto todavía?' Dije: '¿Sabes qué? Los inventaré para todos'".

Entonces, el medallista de oro del campeonato mundial de florete por equipos de Italia 2017 se inscribió en la Universidad de Bolonia para estudiar ingeniería de automatización.

Durante la mayor parte de los tres años, las matemáticas, la física y la informática han luchado por el espacio mental con su técnica de espada.

"Veo que hay muchas tecnologías que permitirán que una persona como yo o cualquier otra persona amputada haga lo que quiera, pero todavía hay mucho trabajo por hacer", dice el número 4 del mundo en florete masculino.

“Estoy estudiando esto porque quiero eliminar las diferencias que aún son evidentes para las personas con discapacidad”.

Y ya ha llegado a la etapa de identificar su primer gran proyecto.

“Mi idea es crear un brazo biónico o una pierna biónica que le permitirá hacer cualquier cosa”, comenta Lambertini.

Por ejemplo”, continua, “hoy en día no existe una prótesis única para caminar, correr, nadar y muchas otras cosas. Si quieres caminar, usas una prótesis. Si quieres correr, necesitas otra y etcétera para todas las cosas que quieras hacer. Entonces, el primer paso sería crear una prótesis única que pudiera incluir todas las actividades que cualquiera quisiera hacer", explica.

Como queda en claro, y es un hecho que Lambertini comparte con una sonrisa, no le gusta quedarse quieto.

A los 17 años fue el Paralímpico italiano más joven en competir en Río 2016 y, ayudó al equipo masculino de florete a terminar en quinto lugar, por lo que en su mente la ocupan más cosas, además de la ingeniería.

"Hoy en día siempre pienso en Tokio", dice riéndose, antes de añadir: "Pero si solo tienes un objetivo en tu mente, pensar todo el rato en lo mismo no te va a ayudar".

El oro en el campeonato mundial de florete masculino sub23 y la plata en el equipo senior del año pasado demuestran la certeza de que el nativo de Cento está mejorando cada vez más. Esto y su experiencia de hace cuatro años, espera, asegurarán que deje Tokio con un oro en septiembre de 2021.

Pase lo que pase, Lambertini, quien también toca el piano a un nivel notablemente alto, no dejará de avanzar en su vida.

"Nunca seas tímido con tu situación", dice con una sonrisa. "Disfruta siempre de la vida, porque la vida es fantástica".

Por el Comité Paralímpico Internacional .