Un atleta que pidió asilo ayudó a impulsar el Equipo Paralímpico de Refugiados

Sharad Nasajpour, del Equipo Paralímpico de Refugiados del IPC, entrena en Catalina Foothills High School, en Tucson, Arizona. Sharad se está preparando para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. (Imagen por Christian Petersen/Getty Images)
Sharad Nasajpour, del Equipo Paralímpico de Refugiados del IPC, entrena en Catalina Foothills High School, en Tucson, Arizona. Sharad se está preparando para los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020. (Imagen por Christian Petersen/Getty Images)

Shahrad Nasajpour espera competir en sus segundos Juegos Paralímpicos en Tokio 2020, a partir de agosto de 2021

Cuando Shahrad Nasajpour se enteró de que los Juegos Olímpicos iban a tener un equipo de refugiados en Río 2016, se le ocurrió una idea descabellada.

“En la primavera de 2016, fui una de las primeras personas que se puso en contacto con el Comité Paralímpico Internacional para tener un equipo en Río 2016. Acababa de escuchar la noticia de que el Comité Olímpico Internacional iba a formar un equipo para los Juegos Olímpicos. Entonces se me ocurrió, por qué no para los Juegos Paralímpicos”.

Nasajpour, que compitió a nivel internacional como Para atleta júnior en disco, envió un correo electrónico a los dirigentes del IPC. En ese momento le dijeron que no existía ningún mecanismo para apoyar a un equipo de refugiados.

Nasajpour acababa de llegar unos meses antes a los Estados Unidos procedente de la República Islámica de Irán en busca de asilo. Tal vez podría intentar competir por los Estados Unidos, le dijo una persona del IPC que lo ayudó. Pero Nasajpour sabía que eso era imposible porque necesitaba la ciudadanía estadounidense para ello.

Sin embargo, siguió enviando correos electrónicos y unos meses después recibió una respuesta con buenas noticias.

El interés de la dirección del IPC y de su Governing Board por un posible equipo iba en aumento, y se estaba desarrollando su viabilidad. “Creo que mis primeros correos electrónicos ayudaron a iniciar el proceso”, dice Nasajpour.

En agosto de 2016, el IPC anunció que tendría el primer Equipo Paralímpico Independiente de la historia con un atleta Paralímpico refugiado y asilado. Nasajpour fue uno de los dos atletas que compitieron allí.

Pero para llegar hasta allí tendría que desafiar las probabilidades una vez más.

Shahrad Nasajpour tiene Tokio 2020 como objetivo
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Cuando Nasajpour aterrizó por primera vez en San Francisco, Estados Unidos, estaba solo.

“Estás en un lugar donde no conoces a nadie. Estás en un mundo nuevo. Y solo eres tú contra tú”.

Su inglés no era muy bueno en ese momento, y se sentía perdido. Extrañaba a su familia. No sabía a quién recurrir para obtener apoyo.

Durante el primer mes y medio, viajó de un estado a otro hasta llegar a Buffalo, Nueva York.

En Buffalo, recibió ayuda de una organización sin fines de lucro llamada Buffalo Peace House. Ofrece apoyo a los que solicitan asilo. 

“Me ayudaron mucho a empezar mi vida y a resolver las cosas”, dice Nasajpour. Y añade: “Allí pude empezar a pensar en volver a hacer deporte”.

Comienzos

Al crecer en la República Islámica de Irán, Nasajpour siempre fue un apasionado del deporte. Nacido con una parálisis cerebral que le dejó algunas limitaciones de movilidad en su lado izquierdo, primero participó en el tenis de mesa.

Cuando alguien le sugirió que probara el atletismo y los deportes de lanzamiento, al principio no estaba convencido.

“Al principio no era algo que me gustara mucho, pero acabó gustándome”.

Nasajpour compitió en el Campeonato Mundial Júnior IWAS 2011 en Dubai.

Pero por algunas circunstancias en la República Islámica de Irán, no pudo entrenar allí durante casi tres años y tuvo que abandonar el país a finales de 2015.

Sharad Nasajpour, del Equipo Paralímpico de Refugiados del IPC, entrenando antes de los Juegos, en 2021. (Imagen por Christian Petersen/Getty Images)
Sharad Nasajpour, del Equipo Paralímpico de Refugiados del IPC, entrenando antes de los Juegos, en 2021. (Imagen por Christian Petersen/Getty Images)
2021 Getty Images

Nueva vida en los Estados Unidos

Cuando acabó en Buffalo, tuvo la suerte de conocer a gente amable en la Universidad y en la comunidad. El entrenador de allí lo ayudó a entrenar.

Y eso remite a las conversaciones que mantenía con el IPC sobre la posibilidad de tener un equipo de refugiados y solicitantes de asilo en los Juegos Río 2016.

Si el IPC seguía adelante con los planes de tener un equipo allí, se preguntaba cómo podría estar en ese equipo, ya que solo llevaba unos meses en los Estados Unidos. No tenía la documentación ni el estatus adecuados. Ese proceso suele tardar hasta cuatro años.

Una vez más, demostró su resiliencia.

Nasajpour viajó de Buffalo a Nueva Jersey, que está a siete horas de distancia, y entró en una oficina de inmigración por su cuenta. Explicó a un supervisor por qué necesitaba que se resolviera su situación migratoria para competir en los Juegos Paralímpicos de Río y finalmente lo consiguió.  

Mientras entraba en la Ceremonia de Apertura de Río y portaba la bandera Paralímpica en la Ceremonia de Clausura, se pellizcaba a sí mismo por estar allí.

“Lo que se me pasaba por la cabeza eran todas las dificultades y todos los momentos difíciles que había pasado en mi vida. Ahora estaba donde siempre quise estar”. Y agrega: “Para todo atleta, estar en los Juegos Paralímpicos es sin duda el sueño de todos”.

La competencia no fue tan bien como él esperaba porque no tuvo mucho tiempo para entrenar en el período previo. Pero eso encendió un fuego dentro de él para los próximos Juegos.

Con Tokio 2020 en mente

Después de Río, Nasajpour se trasladó de Buffalo a Arizona. En Buffalo, los inviernos son fríos y el tiempo que podía entrenar al aire libre era limitado.

Una de las primeras cosas que hizo Nasajpour al llegar a Arizona fue hacer una llamada al supervisor de la oficina de inmigración.

“Le dije que las cosas que hizo tuvieron un gran impacto en mi vida”.

En Arizona, Nasajpour completó los estudios universitarios que empezó en la República Islámica de Irán, terminando su licenciatura en Política de Gestión Pública en la Universidad de Arizona.

Recientemente fue admitido en la Universidad George Washington de Washington y cursará un MBA global. Tiene previsto centrarse en la gestión deportiva, porque su máximo sueño es convertirse en un líder deportivo y aprovechar su experiencia como atleta.

Pero lo primero es lo primero: los Juegos Paralímpicos de Tokio 2020, en 2021.

Durante la pandemia de la COVID-19, mientras muchos atletas tenían dificultades para seguir entrenando, Nasajpour no tuvo ningún problema. Se entrenaba en una escuela que había sido cerrada, pero su pista al aire libre seguía abierta.

ISharad Nasajpour se prepara para competir en los Juegos Paralímpicos, en el verano de 2021. (Imagen por Christian Petersen/Getty Images)
ISharad Nasajpour se prepara para competir en los Juegos Paralímpicos, en el verano de 2021. (Imagen por Christian Petersen/Getty Images)
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Pero hace unos meses, cuando los niños volvieron a la escuela, ya no pudo entrenar allí. Esto le obligó a buscar otro lugar para entrenar.

Nasajpour es uno de los seis posibles miembros del Equipo Paralímpico de Refugiados para Tokio 2020. A finales de junio sabrá si está oficialmente en el equipo, del que ha sido uno de los pioneros.

“Cuando tienes un grupo, recibes más atención. Es genial ver que ahora hay más atletas involucrados. Espero que esto sea cada vez más grande en los próximos años”.

Nasajpour recibiría con agrado más recursos para ayudar al equipo y más corporaciones que ayuden como Airbnb, que es el principal patrocinador del Equipo Paralímpico de Refugiados.

Airbnb le ha pedido que sea uno de los anfitriones de sus Experiencias online, donde el público puede conectarse para escuchar los relatos en primera persona de personajes destacados en la plataforma de Airbnb. Nasajpour recibe unos honorarios como anfitrión.

Nasajpour es también uno de los 52 atletas Paralímpicos y Olímpicos que colaboran con Proctor & Gamble en el “Athletes for Good Fund”. De cara a Tokio 2020, cada atleta recibe 10.000 dólares para donarlos a una organización benéfica de su elección, que en su caso fue para Buffalo Peace House.

“Estoy contento de poder devolverles lo que hicieron por mí”.

Nasajpour espera estar en Tokio con un mensaje especial para los 80 millones de personas desplazadas actualmente en todo el mundo, la mayor cantidad desde la Segunda Guerra Mundial.

“Sean resilientes en tiempos difíciles. Escucharán muchos 'no' de forma regular, pero no tomen ese 'no' como una respuesta". Y agrega: “Intenten encontrar diferentes maneras de llegar a sus objetivos y al final podrán llegar a donde quieran”.

Por Paralympic.org