Un equipo detrás del equipo: la medicina deportiva y el sueño olímpico de Brasil

Olympics.com habló con los doctores brasileños Leonardo Hirao y Felipe Hardt sobre el papel clave de la medicina deportiva avanzada, y de su integración con el rendimiento de los atletas para la búsqueda del oro en los Juegos Olímpicos de Invierno Beijing 2022.

Por Virgílio Franceschi Neto

Es imposible separar el rendimiento deportivo del cuerpo de un atleta. Los deportistas de alto rendimiento necesitan estar en su mejor estado de forma para obtener sus mejores resultados. Da igual el deporte o la superficie. Sobre una pista de atletismo, un terreno de juego, o el hielo y la nieve de unos Juegos Olímpicos de Invierno.

Quedan solo unos meses para Beijing 2022 y es precisamente ahora, a las puertas de un gran evento de esta magnitud, cuando más importante es para los atletas acudir a la medicina para cuidar su cuerpo. ¿Cómo evitar los dolores o las lesiones? Y si ocurre el peor de los casos, ¿cuál es el mejor tratamiento?

Para esta nueva entrega de la serie ‘Un equipo detrás del equipo’, Olympics.com ha hablado con Leonardo Hirao y Felipe Hardt, médicos del equipo olímpico de Brasil, que cuidarán de sus atletas en Beijing 2022, del 4 al 20 de febrero de 2022.

Un deportista olímpico brasileño recibiendo tratamiento médico. Foto por Comité Olímpico Brasileño

Leonardo Hirao: 'Cada centésima cuenta'

Leonardo Hirao eligió estudiar Medicina en lugar de perseguir una carrera deportiva en la piscina, donde se desempeñó como nadador en algunos de los clubes deportivos más importantes de su Sao Paulo natal. Empezó sus estudios avanzados en la primera década del siglo XXI, durante una residencia especializada en Medicina Deportiva por la Universidad de Sao Paulo.

“Me gusta todo de la Medicina Deportiva, y el alto rendimiento. Desde el primer día hasta el último, ser parte de este mundo durante todo el ciclo ha sido [una experiencia] muy buena”, asegura Hirao.

Lo ideal para un doctor en el mundo del deporte es la prevención de lesiones, pero eso no siempre es posible.

“Es posible [evitar ciertas lesiones] cuando identificamos los factores que las ocasionan. Y eso empieza con el entrenamiento”, explica Hirao. “La prevención no es solo un asunto médico, sino que empieza con los entrenadores y los preparadores físicos. Los doctores se encargan de tratar las consecuencias, pero mucho más de identificar las causas de las lesiones”

“Alguien puede ser el atleta más fuerte, el más rápido, el que está más en forma... Pero también está sujeto a todo”, añade Hirao.

Leonardo ha trabajado con muchos deportistas en circunstancias extremas. Recuerda por ejemplo el caso de un atleta con problemas en el tendón durante unos Selectivos nacionales. Hirao le sugirió una medicación que aliviaría el dolor durante la competición.

“Cada centésima cuenta”, le dijo Hirao al atleta. Y así fue. La mínima olímpica se alcanzó por tan solo una centésima de segundo. “Es una cuestión de detalles”, recuerda.

Es la esencia del deporte de alta competición. Todos esos pequeños detalles que pueden hacer ganar (o perder) una medalla. Esa ventaja que se persigue día tras día. Por eso se invierte tanto esfuerzo en ayudar a que los deportistas se adapten a las condiciones climáticas y horarias de una gran competición.

El seguimiento médico puede ser trascendental. Los doctores analizan constantemente los marcadores biomecánicos y biomédicos para estudiar cómo responden los atletas al entrenamiento. De esta manera, el equipo sabrá si es necesario rebajar la intensidad o, por el contrario, hay margen para subirla y acercarse aún más a los objetivos.

El cuerpo médico de Brasil atiende al portero de la selección de balonmano durante un partido de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.
Foto por GETTY IMAGES

El paraguas de la medicina deportiva engloba hoy en día muchas tareas. No se trata solo del diagnóstico rutinario de lesiones, hacer exámenes médicos y establecer un programa de rehabilitación. Eso ya está anticuado. Se trata de hacer un seguimiento mucho más pormenorizado. Es un enfoque horizontal en el que todos los brazos del Comité trabajan en equipo.

Felipe Hardt: 'Lo más importante es el día a día'

“Trabajamos codo con codo con compañeros de otras áreas. Es necesario hacer un trabajo global, combinando el aspecto físico y mental del deportista", apunta Felipe Hardt, también médico deportivo.

Para Hardt, que también se formó en el Colegio de Educación Física y Deportiva de la Universidad de Sao Paulo, es necesario emplear a diario la investigación científica y la metodología del alto rendimiento para ayudar en el seguimiento, la preparación y el rendimiento de un deportista. “Lo ideal es ir más allá de las lesiones y centrarse en la ciencia del deporte”.

Hardt, nacido en Joinville, Santa Catarina, ha sido médico deportivo del Comité Olímpico Brasileño desde 2013, y es tan apasionado de su trabajo que no puede disfrutar del deporte sin prestar atención al más mínimo detalle de su profesión. “Es difícil, sí”, admite. “Siempre he tenido un ojo crítico y lo analizo todo”.

La evolución reciente de los resultados de Brasil en los Juegos Olímpicos, tanto los de Verano como los de Invierno, es también una responsabilidad para el equipo médico. “Ahora podemos monitorizar todo a diario”, dice. “Hoy en día hacemos muy pocas intervenciones sobre situaciones que no conociéramos con antelación de un deportista”.

Un atleta brasileño recibiendo tratamiento médico. Foto por Comité Olímpico Brasileño.

Uno de los trabajos de los que guarda mejor recuerdo es con Thiago Braz, campeón olímpico de salto con pértiga en Río 2016.

“Es bonito saber que he podido enseñar a algunos deportistas, y entablar relaciones con ellos. Atletas que no solo rinden a gran nivel, sino que conocen muy bien su cuerpo”, dice Hardt, que trabajó con Braz durante más de una década. “Estos deportistas tienen las herramientas, la autonomía y el conocimiento necesarios para saber qué es y qué no es adecuado para su entrenamiento. Eso es lo más importante. No es solo tratar una lesión, recuperarse bien y ser campeón. Influye más lo que se construye a diario”.

Una relación de confianza

El enfoque del alto rendimiento concede una ventaja a los deportistas, pero exige una atención individualizada por parte del cuerpo técnico. La contribución de los avances tecnológicos y la investigación científica en la competición es innegable. Pero aun así, escuchando a Hirao y Hardt, se entiende que el trato cercano y la relación personal entre el médico y el deportista siempre será clave.

Una relación que siempre exigirá confianza total y transparencia. “Suelo recibir llamadas de deportistas profesionales brasileños que viven en el extranjero pero siguen preguntándonos a nosotros”, señala Hardt. “Puedes hacerte una idea de cuánto confían en nosotros”.

El camino a Beijing 2022

Los dos doctores brasileños trabajan también de cara a Beijing 2022. Son conscientes del reto que suponen los Juegos de Invierno para la medicina deportiva brasileña, y para los propios deportistas. Se trata de saber más de los deportes de invierno, pero también del historial de los deportistas que intentarán competir en estos Juegos.

"Aún necesitamos aprender mucho de los deportes de invierno. Mucho”, admite Hardt sobre su país, donde los Juegos de Verano han sido tradicionalmente más importantes por razones obvias de clima y cultura. “Estamos en un escenario que ya vivimos con los deportes de verano hace 10 años, antes de Londres 2012. Así que esperamos las consultas de nuestros deportistas para hacer nuestro trabajo, antes y durante los Juegos de Beijing 2022”.

“La medicina deportiva es fundamental porque facilita la toma de decisiones de los entrenadores”, concluye Hirao. ¿Es posible hacer deporte de alto rendimiento sin la medicina? Sí, pero no esperes la misma eficiencia ni los mismos resultados”.

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