Oyuna Uranchimeg: la jugadora de curling en silla de ruedas de EE.UU. que encontró un nuevo camino tras un accidente que le cambió la vida

Desde Mongolia a Estados Unidos, de tener pensamientos suicidas a luchar por una medalla en los Juegos Paralímpicos de Invierno Beijing 2022, Batoyun 'Oyuna' Uranchimeg califica su propia historia como "surrealista". 

Por Ken Browne

"Suelo decirle a la gente que este es el país donde renací", dice Oyuna Uranchimeg, jugadora de curling en silla de ruedas del equipo de Estados Unidos.

"Porque fue el accidente lo que me puso en Estados Unidos y en esta nueva vida, con su nuevo camino. Es algo increíble poder representar al país a este nivel".

Uranchimeg habla a Olympics.com en los Juegos Paralímpicos de Invierno Beijing 2022.

Hace 20 años visitó Estados Unidos desde Mongolia y su vida cambió para siempre.

"Una semana después de mi llegada a Estados Unidos tuve un accidente de tráfico y me lesioné la médula espinal. Me dejó paralizada de cintura para abajo. Iba a tener que usar una silla de ruedas por el resto de mi vida".

"Cuando este tipo de cosas suceden te deprimes y pierdes la esperanza para tu vida y tu futuro. Y cuando no tienes esperanza por el futuro, es difícil vivir".

"Me encontré en ese estado poco después de mi accidente. Incluso hubo momentos en los que contemplé el suicidio porque pensaba que mi vida se había acabado".

"Seguí adelante por mis hijos"

"Supongo que eso forma parte del proceso del duelo cuando pierdes algo grande en tu vida. Y perder la función de la mitad de tu cuerpo es fuerte. No puedes mover las piernas ni sentirlas", continúa Oyuna.

"Y no solo eso, tampoco puedes ir al baño como solías hacerlo. Es un cambio brutal en tu vida".

"Cuando estaba pasando por esas fases del duelo me sentía así. Pero por el camino muchas personas me ayudaron a salir de esa situación, a ver las cosas desde un ángulo diferente y tener esperanza".

"Tuve que sobreponerme, no tenía elección, especialmente por mis hijos. Cuando eres madre tienes la obligación de criarlos y cuidarlos", recuerda.

"Yo tengo un hijo. No podía decir: 'Ok, hasta aquí, voy a morir y no me importa lo que le pase a mi hijo'. No podía hacer eso".

"Básicamente no tenía más opción que seguir siendo madre de mi hijo y supongo que eso me ayudó a seguir hacia adelante, ignorar mi dolor y avanzar".

"Cuando sucede algo trágico, la mayoría de las personas piensan, '¿cómo lidia una persona con ello?', 'si yo estuviera en su piel, ¿sería capaz de sobrevivir y sobrellevarlo como lo hace esa persona?'. Pero cuando eres tú misma la que lo está viviendo no tienes elección, supongo que la única es rendirse y morir", explica.

"Especialmente cuando tus niños son pequeños y cuando más necesitan de ti. Eso era lo más duro para mí, no estar con ellos cuando me necesitaban. Creo que mi hijo también sufrió mucho".

"Tiendo a llorar siempre que hablo de esa época", dice ella cuando las lágrimas aparecen en su rostro, "porque mi pobre niño, de sólo seis años, nunca había estado lejos de papá y mamá".

"Me echó de menos cada día y fue muy duro".

"Mis dos hijos están muy orgullosos"

Ahora sus hijos ven con orgullo cómo mamá compite en los Juegos Paralímpicos de Invierno Beijing 2022, representando a Estados Unidos. Incluso cuando empezó a jugar al curling hace sólo seis años.

"Ayer mismo mi hijo estaba viendo el partido de Estados Unidos contra Noruega con sus amigos, con sus compañeros de trabajo, y todos gritaban y armaban jaleo porque fue un juego bastante intenso".

"Ambos están extremadamente orgullosos de mí. Como madre, me gustar poder dar ejemplo a mis hijos: para mí significa mucho tener un objetivo, perseguirlo y cumplirlo".

"Espero que mis hijos vean que he conseguido mi objetivo y que lo interioricen como algo propio. Luego, cuando ellos tengan un objetivo, sea cual sea, harán lo mismo, lo perseguirán con la misma tenacidad y lo lograrán".

"De hecho mi hija se está preparando para el Examen de Admisión al Colegio Médico (MCAT en sus siglas en inglés). Espero que consiga ese objetivo y que yo le haya podido inspirar a perseguirlo, mantenerse firme y no rendirse".

Cómo un brunch llevó a Oyuna Uranchimeg a los Paralímpicos

Entonces, ¿cómo llegó el curling en silla de ruedas a su vida?

“Hasta hace seis años, no tenía ni idea de curling. La única vez que había oído hablar de este deporte había sido en la televisión durante los Juegos Olímpicos. Pones un canal y ves a gente deslizando una piedra, a alguien que parece barrer el hielo... No tenía ni idea de qué era”.

“Tenía un amigo que jugaba al curling en la zona de Twin Cities, y hablaba de ello, pero no le prestaba demasiada atención. Pero un día ese amigo me llamó y me dijo que me tenía preparada una sorpresa. Quería que conociera a una gente”.

“Me dijo que quedáramos para tomar un brunch y dije, ‘ok, ¡vamos a comer!’. Y así conocí a la selección nacional, y después a los entrenadores, que estaban haciendo un campus de entrenamiento en Blaine, Minnesota”.

“Hasta ese momento nunca me había planteado ser deportista. Llevaba una vida normal, trabajando a tiempo completo, pensando en las facturas, vigilando que mis hijos no se metieran en líos... Una vida muy normal”.

“Fue una gran sorpresa. Me cambió la vida”.

“Todavía me parece surrealista”

Unos años después, Oyuna estaba en un avión con destino a los Juegos Paralímpicos.

“Fue un poco surrealista porque estoy aquí de verdad, rodeada de todos estos grandes deportistas, no solo los de mi equipo. Todos los demás atletas, que han participado en varias ediciones, y que han conseguido tantas cosas en su carrera, múltiples oros, medallas y todo eso”, asegura.

“El Para hockey sobre hielo, el Para esquí nórdico y alpino, todos esos deportistas... Es increíble. Estar rodeada de todos ellos es surrealista”, añade.

“Me refiero a que yo era una secretaria administrativa, sentada en una oficina, ayudando a otra gente, y nunca imaginé que sería atleta y representaría a mi país”, subraya.

“Es... Es surrealista para mí. Una locura... No sé lo que habré hecho en otra vida para merecer esto. ¡Tengo que haber salvado al país o algo para recibir como premio esta oportunidad! Así que sí, es increíble”.

Oyuna Uranchimeg: "Orgullosa de lo que he conseguido"

“No soy super competitiva, pero me gusta hacerlo lo mejor que puedo”, continúa.

“Al mismo tiempo soy un poco perfeccionista y, cuando hago algo, me gusta hacerlo de manera perfecta, así que en ese sentido quizá el curling encajaba un poco con mi personalidad”.

“Cuando entrenas, quieres hacer el lanzamiento perfecto, ¿verdad? Así que básicamente es como si compitieras contra ti mismo. Al menos en mi caso, compito contra mí misma, e intento superar lo que haya hecho el día anterior. Y luego el mes anterior. Quiero ser cada vez mejor y mejor”.

“El lanzamiento perfecto. La rutina perfecta. Supongo que es un poco como la gente con TOC (Trastorno Obsesivo-Compulsivo). Supongo que tengo un poco tendencia al TOC, y a veces me obsesiono con hacer las cosas perfectas”.

“Imagino que por eso entreno tan duro y quiero perfeccionar las habilidades que se necesitan [para el curling]”.

Uranchimeg aspira a escribir una nueva historia ganando la que sería primera medalla de Estados Unidos en curling en unos Juegos Paralímpicos de Invierno, pero incluso si no lo consigue, sabe que ya ha llegado muy lejos.

“Incluso si nos volvemos sin una medalla, estaría muy orgullosa de lo que he conseguido hasta ahora y de la experiencia que he vivido aquí”.

Y ya tiene un ojo puesto en los Juegos Paralímpicos de Milano Cortina 2026, donde se estrenará el dobles mixto de curling en silla de ruedas.

Para Oyuna Uranchimeg, esto no ha hecho más que comenzar.

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