Mohamed Katir: la gran irrupción del atletismo español busca el podio Olímpico

Mohamed Katir empezó a correr en un pueblo sin pista de atletismo. En cinco semanas batió los récords nacionales de 1.500 m, 3.000 m y 5.000 m. En Tokio 2020 pasó a la final del 5000 m con el mejor tiempo y aspira al podio

Foto por 2021 Getty Images

Mohamed Katir sujetó el galope cuando quedaban unos metros para la línea de meta. El atleta español levantó el pie y empezó a bromear con el estadounidense Paul Chelimo en las últimas zancadas. Llegó Tokio 2020 con el objetivo de meterse en la final del 5.000 m y lo consiguió con el mejor tiempo entre los clasificados. Ahora se ha ganado el derecho a soñar.

O más bien a seguir haciéndolo, porque Mohamed Katir (Marruecos, 1998) es una de las grandes irrupciones del mediofondo mundial y lleva unos meses subido en una nube. El hijo del migrante marroquí que llegó a España en patera, el corredor al que aún puede verse alguna vez entrenar en el descampado de tierra donde empezó todo, batió entre mayo y junio los récords de España de 1.500 m, 3.000 m y 5.000 m. En solo 33 días. 

Sus zancadas ligeras empezaron a hacer ruido el pasado mes de enero, cuando firmó un tiempo de 7:35.29 en Karlsruhe, la sexta mejor marca del año en los 3.000 m en pista cubierta. El tipo de registro que acerca a los buenos atletas al terreno de la élite.

Pero ha sido esa traca final, ese alboroto en el libro de récords del atletismo español, lo que ha situado a Mohamed Katir como la mayor esperanza española de medalla. Y este 6 de agosto, a las 21:00 en el Estadio Olímpico de Tokio (14:00 en España), no renuncia a nada.

Sueños en una pista de tierra

La historia de Katir no es muy distinta de la de muchas familias españolas con raíces marroquíes. Su padre llegó en patera a España unos años antes de que él naciera para buscar una vida mejor. Su madre, egipcia, aguardó en Larache, al norte de Marruecos. Cuando Mohamed tenía cinco años, la familia logró reunirse en España.

Su primer lugar de residencia fue Huesca, una provincia fronteriza con Francia en la que Mohamed Katir dio sus primeros pasos en el deporte. Curiosamente, en el fútbol, aunque él es el primero en admitir que no era lo suyo.

“Jugaba de delantero centro porque era bastante rápido pero, como no era bueno, llegaba a mi casa muy cabreado porque casi siempre me echaban la bronca”, recordó en una entrevista con La Opinión de Murcia.

Unos años más tarde, cuando la familia se mudó a la localidad murciana de Mula, un entrenador vio a Katir ganar una carrera en el colegio y le pidió que hablara con sus padres para que lo apuntaran al club de atletismo local. Así que su pasión nació paradójicamente en un pueblo que no tiene pista en la que entrenar.

No fue problema para Katir, al que todavía es común ver corriendo con la melena al viento en una zona de tierra que rodea un lago cercano, junto al bosque. "Allí no hay nadie. No me puede molestar nadie. Para mí ese sitio es mejor que estar en una pista", explicó en una entrevista en Marca.

Katir se siente del país que lo acogió, pero durante una época no podía subir al podio de los Campeonatos de España que ganaba porque aún no tenía la nacionalidad española, deseo que al fin vio concedido a finales de 2019.

Tres récords de España en un mes

Si la marca en Karlsruhe empezó a reclamar atención, su arranque de la temporada al aire libre fue estruendoso: en la primera parada de la Diamond League, el pasado mes de mayo en Gateshead, ganó los 5.000 m con un tiempo de 13:08.52, el primer atleta español en conseguir un triunfo en esta prueba. Y solo dos semanas más tarde...

El 10 de junio, en Florencia, y en una carrera marcada por el viento, la lluvia y el frío, destrozó el récord de España de la distancia con un tiempo de 12:50.79, cuarta mejor marca mundial del año y siete segundos por debajo de la anterior plusmarca nacional, que estaba en manos de Alemayehu Bezabeh desde 2010.

Un mes más tarde, el 9 de julio, logró el más difícil todavía, batiendo el récord de España de los 1.500 metros que estaba en posesión de Fermín Cacho desde 1997, un año antes de que naciera. En Mónaco, Katir paró el crono en 3:28.76, 19 centésimas por debajo del registro del que fuera campeón Olímpico de la distancia en Barcelona 1992.

La guinda llegó solo cuatro días más tarde. De vuelta en Gateshead, esta vez para los 3.000 m, demarró en los últimos 200 metros para soltar la estela del australiano Stewart McSweyn y cruzar la meta en 7:27.64. El tercer récord de España en cinco semanas, un segundo y medio por debajo del registro de Isaac Viciosa en 1998.

Amante de la poesía

(Hay en tus pies descalzos graves amaneceres / el cielo se derrite rodando por tu espalda, / húmeda de trabajo, brillante de trabajo, / pero oscura de sueldo. Manuel del Cabral)

Mohamed Katir es un apasionado de la poesía de naturaleza y paisajes. En sus redes sociales suele compartir pequeños pasajes que lee. También escribe, aunque asegura que es demasiado tímido como para publicarlos. Son pasajes que acompañan sus sesiones de entrenamiento o sus ambiciones del momento.

En Tokio 2020 su objetivo serán los 5.000 m. Podría haber optado por doblar en la prueba de 1.500 m, pues la de Mónaco es la segunda mejor marca mundial del año, pero ha querido centrarse en una sola carrera. No tratará de imitar al ídolo de su abuelo, el marroquí Hicham El Guerrouj, que en Atenas 2004 ganó el oro en las dos pruebas. "Mi abuelo es muy fan mío, pero él dice que el bueno era El Guerrouj", bromeó en Marca.