Mirada al pasado: Cuando había medallas olímpicas en arquitectura, música o literatura

¿Sabías que hasta mediado el siglo XX había competiciones de arte en los Juegos Olímpicos? Descubre cómo llegaron a ser parte de los Juegos y por qué ya no se celebran.

Por Indira Shestakova
Foto por CIO/Jürg Donatsch

En la Antigua Grecia, arte y deporte iban de la mano. Se consideraba que el camino ideal para alcanzar la armonía era ejercitar el cuerpo y la mente. Por eso cuando el fundador del movimiento olímpico moderno, el Barón Pierre de Coubertin, diseñó sus planes para el futuro de los Juegos, quería que hubiera una fuerte conexión entre atletas, artistas y espectadores. De esta manera en el programa olímpico empezaron a aparecer competiciones de arte dedicado al deporte.

En 1904, en las páginas del diario Le Figaro, De Coubertin dijo: “Ha llegado la hora de dar el siguiente paso, y devolverle a la Olimpiada su belleza original. En la edad dorada de Olimpia, las bellas artes se combinaron armoniosamente con los Juegos Olímpicos para crear su gloria. Esto debe hacerse realidad de nuevo”.

El plan de De Coubertin se debatió en el Congreso Olímpico de 1906. Sin embargo, debido al poco tiempo que había antes de los Juegos de Londres 1908, la idea tuvo que esperar a Estocolmo 1912 para cristalizar. En un principio, la comunidad artística sueca mostró su preocupación sobre cómo se evaluaría en esta competición, pero finalmente estos eventos entraron en el programa olímpico.

Había medallas en cinco disciplinas: arquitectura, literatura, música, pintura y escultura. En un principio, estas disciplinas eran generales, pero después se dividieron a su vez en categorías específicas como drama, lírica o épica en literatura; música orquestal o instrumental, canto en solitario o en coro; dibujo, artes gráficas y cuadros; estatuas, relieves, medallas, placas y medallones. Incluso la arquitectura entró en el programa, con una categoría dedicada al urbanismo.

Como curiosidad, algunas de estas medallas no se entregaron. Si los jueces no se veían capaces de declarar un ganador, solo entregaban una medalla de bronce.

Medalla presentada al Concurso de Arte Olímpico de los Juegos de Berlín 1936

Quién cosechó más éxitos

  • Los competidores de Alemania ganaron 24 medallas, de las que 12 fueron en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936. Por su parte, los participantes italianos ganaron 14 medallas en las pruebas olímpicas de arte, frente a las 13 de los franceses.
  • La finlandesa Aale Tynni es la única mujer en haber ganado un título olímpico de arte (en literatura).

En la competición inaugural de 1912 participaron un total de 33 personas, y se entregaron medallas de oro en las cinco categorías. Los jueces solo podían puntuar aquellos trabajos que no se habían exhibido en ningún otro sitio, y que estaban dedicados al deporte. El propio De Coubertin participó en la competición de Estocolmo bajo un seudónimo. Su Oda al deporte recibió la medalla de oro.

Un dato interesante sobre los Juegos Olímpicos de 1912 es que el estadounidense Walter Winans, que había ganado una medalla de oro en tiro cuatro años antes, fue campeón olímpico en escultura. De hecho, en Suecia también ganó una plata en tiro. Aparte de él, solo otra persona más ganaría medallas en las competiciones de deporte y arte: el nadador húngaro Alfred Hajos ganó dos oros en Atenas 1896 y, unos años más tarde, una medalla de plata en arquitectura.

Alfred Hajos 
Foto por © 1896 / International Olympic Committee (IOC) / MEYER, Albert - All rights reserved

En los Juegos Olímpicos de Amberes 1920, la competición de arte no recibió mucha atención. Sin embargo, eso cambió en París 1924. En total 193 participantes presentaron sus trabajos, incluidos tres artistas soviéticos, a pesar de que en esa época la Unión Soviética no participaba en los Juegos Olímpicos. París 1924 destacó por su distinguido jurado, en el que se encontraban la primera mujer en ganar el Premio Nobel de Literatura, la sueca Selma Lagerlöf, o el famoso compositor ruso Igor Stravinsky.

La popularidad de la competición de arte se mantuvo en Ámsterdam 1928, donde se exhibieron más de 1.100 obras en el Museo Municipal. Uno de los participantes en aquellos Juegos Olímpicos, el francés Paul Landowski, ganó el oro olímpico por su escultura de un boxeador. Hoy es reconocido por ser el creador del Cristo Redentor de Río de Janeiro.

Rugby, por Jean Jacoby
Foto por IOC Archive

Las competiciones de arte fueron parte de los Juegos Olímpicos hasta 1948. Sin embargo, en 1949 el Congreso del Comité Olímpico Internacional concluyó que, como la mayoría de los participantes en estas pruebas eran profesionales, no reflejaban el espíritu amateur de los Juegos. El COI intentó recuperar las competiciones de arte en Helsinki 1952, pero los anfitriones rechazaron la propuesta. Y en 1954, quedaron reemplazadas definitivamente por exposiciones de arte.

Muchos de los trabajos que ganaron alguna medalla olímpica se han perdido. Los que se pueden localizar más fácilmente son los proyectos arquitectónicos, aunque no todos ellos llegarían a construirse. Sin embargo, algunos de ellos han dejado su huella en la historia y aún siguen en uso.

Por ejemplo, el Estadio Olímpico de Ámsterdam, diseñado por el arquitecto Jan Wils (oro olímpico en 1928); el Gimnasio Payne Whitney de la Universidad de Yale, obra del arquitecto John Russell Pope (plata olímpica en 1932), más conocido por su Monumento a Thomas Jefferson; o el Estadio Olímpico de Breslavia, diseñado por el arquitecto Richard Konwiarz (bronce en 1932).

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