Los orígenes y características de la piedra del curling olímpico

El curling, considerado uno de los deportes más antiguos de la humanidad, es una de las grandes atracciones de los Juegos Olímpicos de Invierno. Olympics.com repasa la historia y las peculiaridades de la protagonista, la piedra.

Por Virgílio Franceschi Neto y Sean McAlister
Foto por Stacy Revere/Getty Images

Las piedras de curling han cambiado considerablemente desde los primeros testimonios que se conservan del Scotland’s Ain Game (‘El juego de propio de Escocia’), que se jugaba en los lagos y estanques congelados de este país situado al extremo norte de la isla de Gran Bretaña. En sus primeras versiones, las piedras tenían diversas formas y tamaños, y los jugadores escogían la más útil para colarla por un agujero del hielo o alcanzar una diana. Todo era parte de la estrategia.

Hoy en día, el tamaño de las piedras olímpicas se ha estandarizado, y cada una pesa 20 kilos, con una anchura de 278 milímetros y una altura de 136 milímetros.

Sin embargo, algunas tradiciones se mantienen vivas en esas piedras de curling que hoy se usan en los Juegos Olímpicos de Invierno.

¿De dónde vienen las piedras de curling?

“Cada una de las piedras de curling olímpico vienen de una pequeña isla llamada Ailsa Craig, situada frente a la costa de Escocia. Ninguna otra piedra se desliza como las de Ailsa Craig”, explicó Erika Brown, antigua skip de la selección de Estados Unidos, en un artículo publicado en Scientific America.

Las piedras de curling están hechas tradicionalmente de granito, un material que puede encontrarse en todo el mundo. Sin embargo, para el deporte del curling, nada puede igualar las propiedades únicas del granito que se extrae de una cantera de la isla de Ailsa Craig, frente a la costa de Ayrshire, Escocia.

El granito de Ailsa Craig es uno de los más duros y puros que pueden encontrarse en el mundo, y mantiene la forma a pesar de las condiciones de humedad de las pistas de hielo en las que se juega el curling.

Para formar el cuerpo de una piedra olímpica de curling se usa el granito verde común de la isla de Ailsa Craig. Para la corona, que es la parte de la piedra que está en contacto con el hielo, se usa granito Blue Hone, también propio de Ailsa Craig. Este material es resistente al agrietamiento y la condensación, por lo que es ideal para este deporte, donde la capacidad de la piedra para deslizarse por la superficie es fundamental.

Ailsa Craig, vista desde la costa de Gran Bretaña.
Foto por 2009 Getty Images

¿Qué tiene de especial Ailsa Craig?

Ailsa Craig es una pequeña isla con un diámetro de unos 3.2 kilómetros. Se cree que se formó a base de erupciones volcánicas durante decenas de millones de años. A medida que el magma se fue enfriando, se formó el granito que hoy es parte de la superficie de esta isla.

A lo largo de la historia esta isla, situada entre Irlanda y Escocia, ha tenido una fortaleza en el siglo XVI, una prisión en los siglos XVIII y XIX, y más recientemente, un santuario de aves con numerosas especies como alcatraces, frailecillos o rissas (de la familia de las gaviotas)

Sin embargo, lo que hace que el granito de Ailsa Craig sea único para el curling es su composición. Ningún otro lugar del mundo produce un granito con esa mezcla de resistencia al calor y la humedad, y la misma dureza que el de esta pequeña isla escocesa.

Como bien dijo Erika Brown sobre la magia de Ailsa Craig: “Para los curlers, esta isla es un lugar místico”.

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