Gonzalo Carou, el incombustible constructor de sueños

El capitán de Argentina se encuentra disputando su 11º Mundial, una cifra récord en balonmano, dos décadas después de que jugara el primero de su carrera. Esta será su última gran competencia antes de Tokio 2020, donde espera retirarse a nivel de selección

Foto por 2019 Getty Images

De todos los jugadores del Campeonato del Mundo de balonmano, que se está disputando en Egipto, hay un nombre que sobresale: el de Gonzalo Carou. El pivote, y capitán de Argentina, cuenta con una marca récord que nadie en la competencia puede comparar: ningún otro jugador ha tomado parte en tantos Mundiales como él. Ni los que lo disputan ahora... ni los que lo han llegado a jugar en alguna ocasión. Es el único jugador en la historia que ha llegado a competir en once Campeonatos del Mundo. Y además lo ha hecho de manera consecutiva.

Y competitiva. Gonzalo Carou, con 41 años de edad, no es un mero espectador en las filas de los 'Gladiadores', como se conoce al combinado argentino. Si bien es uno de los jugadores con menos minutos en pista en Egipto, ha tomado parte en los tres partidos que Argentina ha jugado hasta el momento, y ha conseguido anotar un gol en su único lanzamiento a puerta. De esta manera ha ayudado a su equipo a llegar a la Main Round.

Sus habilidades son indiscutidas, y en la pasada temporada fue elegido como el mejor defensor de la Liga ASOBAL. En España es un viejo conocido, tras pasar por clubes como el Ademar de León y el Puerto Sagunto -en el que milita actualmente-. Su trayectoria han hecho de él también el jugador no español con más temporadas disputadas en la Liga ASOBAL, con 16.

Pero hay cosas que no se reflejan tanto en la pista. Los intangibles del balonmano. Y en eso Carou es un verdadero experto. Es un referente tanto dentro del 40x20 como en el vestuario, y su capitanía es indiscutible.

"Desde hace varios años ya me toca a mí ser el veterano del equipo, el capitán del equipo. Tengo una función importante, un rol de líder en el plantel. Creo que todos me ven así, no hay que decirlo, simplemente por la edad se ve el pasaporte que tengo encima y los torneos que tengo", dijo Carou en una entrevista previa al Mundial para la Federación Internacional de Balonmano (IHF).

La evolución de Argentina

Desde su capitanía ha ido comprobando cómo su Argentina ha crecido a lo largo de los años hasta convertirse en un equipo aspirante a dar la sorpresa.

Argentina ha disputado 13 Mundiales, y él ha estado presente en 11 de ellos. Precisamente en este Mundial se cumplen exactamente 20 años desde que disputó el primero (Francia 2001). Así, nadie mejor que él conoce el trabajo de una selección por escalar posiciones en el plano internacional.

"De cada Mundial tengo un lindo recuerdo, o algo que lo hace diferente a los demás. Uno de los que más puedo destacar es el de Francia 2001, que fue mi primer Mundial. Ya había jugado un par de torneos en la selección mayor y de golpe estar en un lugar con las canchas llenas, mucho ambiente, ganamos por primera vez un partido en un Mundial, pasamos de ronda por primera vez en la historia...", recuerda Carou en la misma entrevista de la IHF.

Entonces fue un hito pasar de ronda, algo que Argentina ya ha igualado en Egipto, donde va a disputar la Main Round. Si logran superar la 12ª posición, los 'Gladiadores' conseguirán mejorar su mejor plaza histórica en el Campeonato del Mundo.

"Los resultados ayudaron a que cambie ese papel que teníamos antes en los Mundiales, que era un equipo aguerrido, que luchaba pero no llegaba. Y hoy en día creo que todas las selecciones saben que si tenemos un buen partido, podemos sumar, darle un susto a cualquiera", subraya el capitán de Argentina para la Federación Internacional.

Carou y los Juegos Olímpicos de Tokio 2020

La evolución de Argentina no solo se ha plasmado en los Mundiales, sino también en el resto de competiciones: participó por primera vez en unos Juegos Olímpicos en Londres 2012 y repitió hazaña en Río 2016.

Pero no hay dos sin tres.

Tras ganar el último Panamericano, Argentina consiguió su tercera clasificación consecutiva a unos Juegos Olímpicos, los de Tokio 2020.

Allí es donde Carou ha marcado su meta a nivel de selección. Aunque el aplazamiento le hizo cambiar sus planes de retirada y postergarlos un año más, este cambio le ha brindado la oportunidad de disfrutar de otro Campeonato del Mundo.

"Mi idea era esa: llegar a Tokio 2020 y retirarme. Entonces, el Mundial de Egipto quedaba fuera de mi vida en la selección", reconoce para la IHF.

Lo que sigue entrando dentro de sus planes es su adiós en Tokio 2020. "Mi idea es jugar los Juegos Olímpicos y calculo que a nivel selección ese será mi último torneo. Y allí anhelamos algo más. El sueño pequeño es el diploma Olímpico y el sueño grande -casi inalcanzable- es una medalla. Si el equipo está entero va a batallar por el diploma", dijo recientemente en una entrevista para La Nación.

Carou tiene motivos para soñar porque precisamente él ha sido un constructor de sueños durante dos décadas. En 2001, en su primer Mundial, parecía inalcanzable ganar a equipos como España, y es algo que recién ha conseguido en un amistoso antes del campeonato de Egipto. Parecía inalcanzable estar en unos Juegos Olímpicos, y va a por los terceros. Y probablemente le hubiera parecido inalcanzable batir a cualquier jugador y ser el balonmanista con más Mundiales a sus espaldas en la historia. Pero lo es. Gonzalo Carou es un incombustible constructor de sueños. Pero, sobre todo, no se cansa de hacerlos realidad.