Cómo la leyenda Felix Loch despertó su bestia interior

El triple campeón olímpico atravesó un bache tras la decepción de PyeongChang 2018 pero, gracias a un cambio mental y tecnológico, volvió mejor que nunca. En este 6 de febrero compite en la final masculina de luge.

Por Andrew Binner
Foto por GETTY IMAGES

Felix Loch tiene asegurada su condición de leyenda del luge gracias a los tres oros olímpicos que ganó en Vancouver 2010 y Sochi 2014. Pero en los Juegos Olímpicos de Invierno Beijing 2022, un nuevo fuego arde en el interior del alemán.

Hace cuatro años, un fallo impropio de él le hizo marcharse de PyeongChang 2018 con las manos vacías. Las imágenes de Loch en la pista, desconsolado con las manos en la cabeza, hablaban por sí solas.

Aquello parecía significar el final del dominio del 13 veces campeón del mundo, que hasta sufrió para subir al podio en las dos temporadas siguientes.

Sin embargo, hay un viejo refrán en el deporte que dice, “la forma es temporal, pero la clase es permanente”. Y así lo demostró Felix Loch, que en la temporada 2020-21 volvió a lo más alto del luge con una de las actuaciones más dominadoras en la historia de la Copa del Mundo.

El mensaje para Beijing 2022 es claro: Loch quiere recuperar su corona olímpica.

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Felix Loch: de tal padre, tal hijo.

El luge está en el ADN de la familia Loch. El padre de Felix, Norbert, compitió en este deporte en los Juegos Olímpicos de Invierno Sarajevo 1984, antes de convertirse en seleccionador de Alemania.

“Nací con ello”, explicó el pequeño de los Loch a T Online. “Mi abuelo ya era activo como entrenador, mi padre hacía luge y mi madre también participaba. Incluso siendo pequeño ya estaba en la pista y quería probarlo. Me divertía mucho y además los resultados eran buenos”.

Esos resultados incluyen dos títulos del campeón del mundo en categoría júnior en 2006 y 2007. Y un año más tarde, en Oberhof, a los 18 años, Felix Loch se convirtió en el campeón del mundo absoluto más joven de la historia.

En 2019, el alemán estableció un nuevo récord del mundo de velocidad en luge. Alcanzó los 153.9 km/h en la pista de Whistler, en Canadá, la misma en la que durante los Juegos Vancouver 2010 marcó el mejor tiempo en las cuatro carreras de la competición. Como resultado, se convirtió en el campeón olímpico más joven de este deporte.

A lo largo de su carrera, Loch protagonizó grandes duelos contra Armin Zöggeler, seis veces medallista olímpico. El italiano finalmente se retiró en los Juegos de Sochi 2014 (donde Loch volvió a ganar el oro), pero para entonces el alemán ya le había arrebatado el trono.

¿Pero tener a su padre en la selección significó que Loch recibía un trato preferencial?

“No. Mi padre y yo acordamos que separaríamos las cuestiones personales de las profesionales. Soy parte del equipo como cualquier otro piloto, no hay ventajas por ser familia. Y los Juegos de 2018 son el mejor ejemplo. Johannes Ludwig fue más rápido que yo en la competición individual, así que compitió en la prueba por equipos”.

Un error impropio en el mayor escenario

Felix Loch afrontaba los Juegos Olímpicos de Invierno PyeongChang 2018 como el gran favorito. Defendía su título en categoría individual, y aspiraba a igualar el récord de tres oros olímpicos seguidos de su entrenador, Georg Hackl.

Todo iba según lo planeado. Después de las tres primeras carreras iba en cabeza, pero en la última manga chocó y acabó condenado a la quinta posición.

Las imágenes de su padre, que había sido el primero en celebrar los éxitos de su hijo sobre la pista de Sochi 2014, corriendo a consolar a su hijo lo explicaban todo. Él le aconsejó tomarlo con filosofía:

“Tu hijo [Lorence, de un año] y tu mujer [Lisa] te esperan en casa”, le dijo Norbert. “El año que viene esto ya habrá pasado”.

Aquel momento tuvo un profundo efecto sobre la superestrella del luge, que hasta entonces había parecido invencible.

En las dos siguientes temporadas de la Copa del Mundo, Felix Loch subió cinco veces al podio (incluida una victoria). Podría incluso decirse que hasta perdió su condición como el mejor piloto de luge alemán, pues Johannes Ludwig –bronce individual y oro por equipos mixtos en PyeongChang 2018– terminó por encima de él en la clasificación de la 2019-20.

De hecho, 2020 fue la primera temporada en la que Loch no logró una sola victoria en la Copa del Mundo o el Mundial desde 2007.

Felix Loch, consolado por su padre, Norbert, después de quedarse fuera del podio de PyeongChang 2018 por un error.
Foto por 2018 Getty Images

“¡Volví a ser el piloto!”

Pero a pesar de ese bache en la Copa del Mundo, se veían algunos destellos del antiguo Felix Loch. En el Mundial de 2019, por ejemplo, logró su sexto título de campeón en categoría individual, empatando el récord de Zoeggeler. Pero nadie esperaba lo que vendría después.

Aquel verano, Loch decidió reconstruir sus cimientos.

Junto a Hackl, introdujeron pequeños cambios en su trineo. Ya fuera un logro asombroso de ingeniería, o el cambio que necesitaba para mejorar su salud mental, funcionó.

“Dimos dos o tres pasos atrás. Empezamos la preparación con muchas opciones delante de nosotros y probamos muchas cosas”, aseguró a Sportbuzzer. “Pronto encontramos la mejor configuración para el trineo y tuvo muy buenos resultados en mi vuelta a la pista. Eso me dio seguridad, porque sabía que el trineo reaccionaría como quería. ¡Volví a ser el piloto!”.

Felix Loch ganó nueve de las 12 pruebas de la Copa del Mundo 2020-21, dominando la competición como pocas veces se ha visto en luge.

“Sé que siempre puedo ser rápido, pero durante los dos años, a veces solo una de las carreras era buena, y la otra era mala”, explicó a NBC. “No lograba encadenar dos carreras buenas, o quizá solo el entrenamiento era bueno. Me olvidé de cómo competir en luge. Pero estaba en mejor posición de lo que algunos pensaban. Estaba relajado. Sé que puedo hacerlo, y diría que ahora todo el mundo sabe que no me había olvidado de cómo se hace”.

Fue un claro recordatorio de que, hasta los que han sido campeones olímpicos en múltiples ocasiones necesitan evolucionar para mantenerse en lo más alto.

Poderío alemán de cara a Beijing 2022

Ser el mejor alemán en un deporte de trineo suele significar ser el mejor del mundo en ese deporte. Ese es el nivel de la competencia y la ingeniería en esta nación.

A pesar de que Loch ha redescubierto su mejor forma, su compañero y rival Johannes Ludwig empezó la temporada con una declaración de intenciones, ganando la primera parada de la Copa del Mundo en Yanqing, que además sirvió como evento de prueba para Beijing 2022. Loch fue segundo.

Y aún le queda más gasolina. Como aseguró a Sportbuzzer: "Mi objetivo es Milano Cortina 2026. Después de Beijing 2022, iré viendo cómo me siento año tras año, cómo estoy físicamente y de salud en general. Por edad, esos Juegos son factibles y serían una buena meta. Sería redondo terminar allí mi carrera”.

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