Exclusiva: las estrellas de pista corta Shaolin y Shaoang Liu hablan sobre crecer juntos como hermanos y sobre sus sueños olímpicos

Antes de la primera parada de la Copa del Mundo de esta temporada, que también funciona como evento de prueba para Beijing 2022, los hermanos Liu han hablado para Olympics.com sobre sus raíces húngaras y chinas, los sacrificios de su familia y la canción que les ayudó a ganar el oro en PyeongChang 2018.

Por Marina Dmukhovskaya
Foto por 2019 Getty Images

El comienzo de la temporada de patinaje de velocidad en pista corta está a la vuelta de la esquina. Tras la ausencia de los fuertes equipos asiáticos en los Campeonatos del Mundo de marzo debido a la pandemia, la próxima Copa del Mundo de la ISU, que comienza el jueves 21 de octubre en Pekín, será la primera competición con todos los grandes nombres en más de un año.

El evento, que también sirve como evento de prueba (test event) para la competición de pista corta de Beijing 2022 en el Estadio Capital Indoor en febrero, acogerá a la mitad del equipo masculino de Hungría que hizo historia al ganar el oro olímpico en relevo de 5000m en PyeongChang 2018: los hermanos Shaolin y Shaoang Liu.

La dupla siguió mostrando su nivel en los más recientes Mundiales, en marzo de 2021 en Países Bajos, en los que ganaron el oro y la plata en 1.000m. El hermano mayor, Shaolin, consiguió el lugar más alto en la distancia más larga, mientras que Shaoang ganó su primer título del mundo en los 500m el día anterior.

El evento de prueba (test event) va a revelar si el estado de forma de los hermanos se ha mantenido hasta esta nueva temporada, antes del importante año olímpico.

Olympics.com ha hablado con ellos solo unos días antes de su partida a Pekín.

Shaoang Liu, Shaolin Sandor Liu, Viktor Knoch y Csaba Burjan, de Hungría, celebran la medalla de oro conseguida en el relevo masculino en PyeongChang 2018.
Foto por 2018 Getty Images

La República Popular de China, un segundo hogar

Nacidos en Budapest de madre húngara y padre chino, Shaolin y Shaoang Liu crecieron en un ambiente multicultural.

Durante un evento en la Copa del Mundo de 2007, el padre de los hermanos se acercó al entrenador del equipo nacional chino. Tras una breve presentación, el técnico invitó a los hermanos a ir a la República Popular de China a entrenar con el equipo, y los chicos, de 10 y 12 años entonces, se embarcaron así en un viaje que iba a cambiar sus vidas.

La concentración de 18 meses con la selección china tuvo un increíble efecto en su crecimiento como atletas y como personas, dice Shaolin.

"Fue duro, tanto física como mentalmente. En Hungría teníamos una o dos sesiones en el hielo por semana. ¡En China dos por día! Fue una experiencia completamente diferente".

Estar separados de sus padres fue incluso más duro para Shaoang, el pequeño de los hermanos Liu.

"Durante seis meses nuestros padres se quedaron con nosotros, pero después tuvieron que ir a Hungría a trabajar. Había una señora que nos cuidaba, pero no era lo mismo".

Lo que marcó la diferencia fue tener a su lado a su hermano mayor.

"Él siempre va a ser mi hermano mayor; quien me va a ayudar en mi vida. Teníamos la responsabilidad de madurar deprisa y de pensar como adultos. Teníamos que tomarnos nuestro trabajo en serio porque nuestros padres estaban sacrificando mucho por nosotros y nos llevaron a China a entrenar. Fue un momento que nos cambió la vida y en el que nos dimos cuenta de que teníamos que tomárnoslo en serio".

Estar alejados de sus padres y pasar la mayor parte de su tiempo sobre el hielo hizo de su infancia algo único, pero como dice Shaolin, "lo normal es aburrido, ¿no?".

'We are the champions'

Estos sacrificios tuvieron sus frutos cuando los dos hermanos, junto con sus compañeros de equipo Viktor Knoch y Csaba Burján, ganaron una histórica primera medalla en los Juegos Olímpicos de Invierno para Hungría en PyeongChang.

Sin embargo, al principio parecía que el sueño de los dos hermanos de ganar una medalla olímpica no se haría realidad.

"Todas nuestras carreras individuales fueron mal", expresa Shaoang. "Shaolin llegó a las finales, pero no ganó una medalla individual. Yo recibí tres penalizaciones en todas mis distancias".

Sin embargo, iban a tener que esperar hasta el último día de competición en pista corta para hacer historia en los Juegos Olímpicos de Invierno, no solo para los hermanos Liu, sino también para Hungría entera.

"La presión sobre nosotros era grande", recuerda Shaolin. "La gente esperaba una medalla para Hungría, así que fue un momento duro para nosotros".

Incluso más porque el público local esperaba la victoria de República de Corea. Pero, como suele pasar a veces en pista corta, las pruebas tienen giros imprevisibles.

No está claro si fue el motivante discurso de Shaolin antes del relevo o la canción 'We are the champions' sonando en el vestuario de Hungría, pero algo elevó los ánimos del equipo. Y funcionó. Porque ese día el milagro ocurrió. El equipo masculino de Hungría consiguió el oro en suelo coreano, dejando al público sin palabras.

Así lo recuerda Shaoang: "Era como una escena de película. Escuchamos la canción, abrimos la puerta del vestuario, teníamos el humo saliendo tras nosotros; y era como si lo viéramos desde afuera, como a cámara lenta. Fue muy especial".

Como no podía ser de otro modo, la canción de Queen formará parte también de la lista para los Juegos de Beijing.

Margen de mejora

Mientras las estrellas húngaras se acercan a los Juegos de Invierno de Beijing 2022, hablan sobre su diferente mentalidad de cara a sus segundos Juegos: ahora todo va de defender su título.

"Quizá tengamos nuevas caras en el equipo y va a ser muy emocionante", dice Shaolin.

Para Shaoang, el camino olímpico tiene que ver con el crecimiento y dar pequeños pasos.

"Parece que Beijing está algo lejos, pero vamos a parpadear dos veces y ya estaremos ahí. Todavía tenemos mucho trabajo que hacer; tenemos cuatro Copas del Mundo clasificatorias antes de los Juegos. Desde PyeongChang hemos cambiado mucho y vamos a crecer más incluso después de Beijing".

Los hermanos esperan que reciban una vibración como si estuvieran en casa en los próximos Juegos, ya que ven a la República Popular de China como su segundo hogar.

"Aunque haya patinadores chinos, esperamos que nos animen del mismo modo. Adoramos a nuestros fans chinos".

Tanto Shaolin como Shaoang son extremadamente populares en la República Popular de China, y los aficionados adoran especialmente la característica manera de Shaolin de entrar al hielo. Cuando su nombre es anunciado antes de la carrera, Shaolin se toca las cejas y guiña a la cámara. Fue su entrenador quien le sugirió que lo hiciera y no ha parado de hacerlo desde entonces.

"Simplemente hice un guiño a la cámara y a todo el mundo le gustó. Me dio suerte, y he ganado muchas carreras con esta suerte".

Unión entre hermanos

Los hermanos también han reflexionado sobre lo especial que es tener a un hermano a tu lado en un camino tan desafiante como el olímpico.

"Empezamos a patinar juntos, hemos hecho todo juntos, en las Copas del Mundo y en los Juegos compartimos habitación. Todo lo hacemos juntos", remarca Shaolin. "Fue especial ganar nuestro primer oro olímpico juntos. Nuestros padres y nuestra familia estaban muy orgullosos".

Shaoang coincide con su hermano: "Seguimos en el deporte porque nos inspiramos mutuamente. Los dos hacemos lo que nos gusta en la vida. Antes de la carrera realmente no tenemos tácticas. Patinamos juntos y todo surge de manera natural".

Y esto es algo que esperan que les vuelva a servir, tanto para conseguir títulos individuales como para defender su oro por equipos.

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