El Roland-Garros se reencuentra con su rey, Rafa Nadal

A pesar de los problemas físicos, el español ha llegado a las semifinales del Abierto de Francia tras vencer al número 1 del mundo, Novak Djokovic, en un partido épico.

Por Marta Martín
Foto por Ryan Pierse

Eran más que unos cuartos de final: era un Rafa Nadal vs Novak Djokovic. Un clásico en el tenis entre los dos únicos campeones del Abierto de Francia en los últimos 17 años, exceptuando solo a Roger Federer (2009) y Stanislas Wawrinka (2015).

El Philippe-Chatrier fue este 31 de mayo testigo de una final anticipada, en la que, en más de cuatro horas, el español, 13 veces campeón del Roland-Garros, se impuso al último campeón del torneo y número 1 del mundo, Djokovic, por 6-2, 4-6, 6-2, 7-6(4).

Esta era la décima vez que se enfrentaban las dos leyendas del tenis actual en el Abierto de Francia (tres han sido finales, y todas las ha ganado Nadal), y ninguno decepcionó.

Pero solo podía salir un jugador victorioso... y fue Nadal, ya en ruta hacia su 14ª título en París. Antes tendrá que derrotar en semifinales (este viernes, 3 de junio) a Alexander Zverev, que llega de superar a Carlos Alcaraz.

"No sé qué va a pasar después de aquí"

Si de algo vale la victoria ante Djokovic, entre muchas otras cosas, es para demostrar que Rafael Nadal no quiere acabar su idilio con el Roland-Garros a pesar de todos los problemas físicos que está sufriendo.

Sufrió una fisura de costilla el pasado mes de marzo, pero esto no es lo más preocupante para él. Cada día sufre más de su lesión crónica en el pie izquierdo (síndrome de Müller-Weiss)... y, después de ganar a Djokovic, el español abrió un interrogante sobre su futuro.

"No sé qué va a pasar después de aquí. Quiero decir, tengo lo que tengo en el pie y si no podemos encontrar una mejora o una pequeña solución... es algo que se está convirtiendo en algo muy difícil para mí", reconoció.

"El ambiente ha sido increíble. Probablemente la gente sepa que no voy a estar aquí [jugando el Roland-Garros] muchas veces más".

Sin embargo, se emplazó a sí mismo (y a los demás) a pensar en ello después del Abierto de Francia. "No estoy pensando en lo que puede pasar en el futuro. Darme la oportunidad de jugar otras semifinales aquí, en Roland-Garros, me da mucha energía", expresó en rueda de prensa.

Lo que sí puso en valor fue su resiliencia. Sus lesiones no evitaron que jugara a su mejor nivel ante el número 1 del mundo. "Ha sido una de esas noches increíbles. Ha sido el mejor partido de los cuatro últimos meses. Es un poco sorprendente para mí. En el día que más lo necesitaba, he conseguido sacar un nivel que pensaba que no tenía", dijo Nadal.

Pero eso sí, la leyenda del tenis español, y doble campeón olímpico, también sabe que, por mucho que esta noche increíble se diera ante Djokovic, aún queda mucho que hacer si quiere volver a coronarse en el Open de Francia: "Es solo un partido de cuartos de final. No he ganado nada".

Su camino seguirá el viernes ante Zverev, pero una cosa está clara: gane o no, Rafael Nadal siempre ha sido el rey del Roland-Garros.

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