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El increíble renacimiento de Henrik Von Appen

El esquiador chileno busca estar en sus terceros Juegos Olímpicos de Invierno en Beijing 2022 después de recuperarse de una grave caída que le mantuvo siete meses sin poder andar.

6 min Por Marta Martín
Henrik Von Appen (Chile), durante el supergigante de esquí alpino en Pyeongchang 2018
(Foto por 2018 Getty Images)

Henrik Von Appen, esquiador alpino de Chile, tiene dos fechas marcadas en su vida: el 26 de noviembre de 2019, cuando sufrió una grave caída en la Copa del Mundo; y el 10 de septiembre de 2020, el día en el que volvió a subirse a unos esquíes. Y ahora lucha por marcar otro día en rojo en su calendario: el 4 de febrero de 2022, la fecha en la que comienzan los Juegos Olímpicos de Invierno Beijing 2022, por los que lucha su clasificación.

De lograrlo serían sus terceros Juegos Olímpicos, después de los de Sochi 2014 y los de PyeongChang 2018 (en los que fue abanderado). Sin embargo, los de Beijing 2022 podrían ser los más especiales, por culminar en ellos un proceso de superación más allá del deporte.

"Me caí a 135 km/h", recuerda Von Appen para Olympics.com sobre aquel 26 de noviembre de 2019. Disputaba la primera parada de la Copa del Mundo en Canadá tras haber firmado la temporada anterior su mejor curso. La caída fue dura, y las consecuencias peores: rotura de ligamento cruzado y ligamento lateral de la rodilla derecha. "Estuve siete meses sin caminar. Al principio no me podía creer que me estuviera pasando eso a mí. Venía de hacer mi mejor temporada y no pensaba más que '¿por qué yo?'", admite el chileno.

"Lo más difícil fue volver a pensar que podría volver a esquiar. La tarea se veía tan imposible, tan difícil, tan lejana, que era difícil dimensionarla. Solo el hecho de poder pisar y apoyar peso en la pierna derecha hubo un momento que no me lo podía ni imaginar. Era como si mi mente se hubiera roto en mil pedazos".

"Las heridas mentales sanan igual que las físicas"

Sin embargo, Henrik Von Appen pudo unir todos esos pedazos. Volvió a caminar, y el 10 de septiembre de 2020, se puso de nuevo los esquíes. "Fue increíble. Se sintió muy mal, la rodilla no estaba nada bien y fue un momento de decir '¿cómo voy a poder hacer esto?', pero fue un hito, sin lugar a dudas", recuerda.

"Ahora que ya pasé por eso me di cuenta de que necesitaba tiempo, trabajar, y que así es el deporte. Estas lecciones forman parte de él. Ahora sé que no volveré a ser como antes; no porque sea peor, sino porque soy diferente. Esquío diferente, pero el mero hecho de esquiar me trae mucha satisfacción".

Aunque su satisfacción ahora se mezcla con el miedo. Evidentemente, una caída a 135 km/h con la que podía haber perdido todo se puede superar, pero no olvidar. "Me dio miedo en su momento y todavía tengo miedo ahora. Es un deporte de riesgo y tiene sus consecuencias, pero me sobrepongo porque sé que es parte de lo que me gusta hacer, y yo decido hacerlo. Nadie me obliga. Y eso me da fortaleza y convicción en lo que hago", remarca, sin embargo, el chileno.

Por cuestiones así, Von Appen pone el enfásis en la salud mental de los atletas. "En algún momento, los deportistas éramos como exprimir limones y basar todo en resultados, sacar lo máximo a nivel de resultados. En mi caso yo he tenido mucho apoyo, incluido de psicólogos, y las heridas mentales por malos resultados, por lesiones, porque no encuentras tu mejor estado... esas heridas sanan igual que las físicas. La herramienta que más utilizo yo es acordarme de por qué hago esto. Es mi sueño desde niño y en realidad no tengo nada que perder porque cada vez que salgo del portillón de partida, estoy haciendo mi pasión y solo puede ir bien. Aunque cometa un error o no salga como quiero, es una anécdota; es parte del juego y no es un pecado", analiza el esquiador.

Después de una larga recuperación, tanto mental como física, Von Appen asegura que no se encuentra "impedido de ninguna forma". El chileno está de vuelta. Esta temporada ha podido regresar tres años después a participar en la Copa del Mundo. A mediados de diciembre disputó las pruebas de la parada de Val Gardena-Groeden (Italia), donde fue 54º en supergigante y 58º en descenso.

Pero pone más allá su mira: en los Juegos Olímpicos, para los que quedan poco menos de un mes.

Las ganas de seguir vivo

Si consigue clasificarse, Henrik Von Appen viviría en Beijing 2022 sus terceros Juegos Olímpicos, un hito para un esquiador chileno. Aunque Latinoamérica no sea una gran tierra de deportes de invierno, Chile sí que es tierra de montañas y Von Appen, de padre velerista y madre tenista, ha conseguido convertirse en un referente: primero, en su casa, ya que es uno de los tres miembros de su familia en ser olímpico (su prima Nadja participó en Río 2016 en la clase 470 de vela; y su primo Kai acudió a PyeongChang 2018 junto a él, como segundo clasificado en el equipo nacional de esquí apino); y después, en su nación.

Los primeros Juegos Olímpicos de Invierno para él fueron los de Sochi 2014, los que le dieron el impulso que necesitaba para continuar en el deporte. "No tenía tanto interés en seguir esquiando, pero fui allá y tuve muy buen desempeño, contando lo joven que era y la poca experiencia que tenía. Me abrió los ojos. Después de ello, me puse un plan para luchar por la primera medalla de Latinoamérica en los Juegos de Invierno", afirma Von Appen.

Cuatro años después estaba preparado para luchar por su propósito, pero 50 días antes de los Juegos sufrió una caída en la parada de la Copa del Mundo de Borneo. "Me corté la mano con la caída. En PyeongChang tuve que correr vendado, con el bastón amarrado a mi mano y aún así logré un top30".

Y, ahora, tiene en su horizonte estar en Beijing y seguir mejorando sus resultados. "Si soy realista, la medalla ahora es casi imposible. Y no porque me crea menos, sino porque llevo dos años sin competir. Aunque cada año que esquío, siento que estoy más cerca. Para mí el objetivo en Beijing sería un top30 o un top20", reconoce.

Pero el realismo no mata el sueño de Henrik Von Appen, el esquiador chileno que ha renacido en cada ciclo olímpico: "Mi mayor sueño es pararme en el podio con mi himno y mi bandera. No sé si lo lograré, pero solo por intentarlo me da ganas de seguir vivo y de hacer lo que me gusta".

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