Cinco cosas que saber sobre Luis Scola

Campeón Olímpico y referente de la ‘Generación Dorada’. Conozca cinco aspectos resaltantes de la vida y la carrera de Luis Scola, la leyenda del baloncesto argentino que dijo adiós en Tokio 2020

Foto por 2021 Getty Images

De dónde es y cómo empezó Luis Scola

Luis Scola nació en Buenos Aires, Argentina (30 de abril de 1980) en el seno de una familia donde el deporte era una parte importante. Su madre, Alicia, fue judoca, y su padre, Mario, un jugador de cierto renombre a nivel local. Y fue siguiendo sus pasos como se contagió del amor por la canasta.

“Con tres o cuatro años ya venía conmigo al club, entraba al vestuario y a veces hasta se sentaba con nosotros en el banco. Compartíamos mucho tiempo juntos. [...] Pese a ser chiquito, Luis ya iba entendiendo todo y era muy respetuoso. Cuando el entrenador hablaba, él hacía silencio. En lo que sí era insistente era en sus ganas de jugar”, relató Mario en el libro El abanderado, que repasa la carrera de su hijo.

Para Luis Scola, el baloncesto fue también una forma de conectar con su padre. Así lo recordaba el propio campeón Olímpico en The Players’ Tribune:

“Seguía a mi padre allá donde fuera, así que solo era cuestión de tiempo antes de que empezara a jugar baloncesto yo también. Al final pusimos una canasta encima de nuestro garaje y empecé a tirar y entrenar el bote en nuestra acera. En la Argentina de los años ochenta, la gente nos miraba como si estuviéramos locos. Allí el fútbol es el deporte nacional, pero el baloncesto fue una vía de conexión importantísima con mi padre”.

Una carrera que abarca tres continentes

Luis Scola debutó profesionalmente a los 15 años de edad en el Club Ferro Carril Oeste, un equipo por el que había pasado su padre en la década de los setenta. Y allí seguía cuando Alfredo Salazar, el descubridor que había llevado a Marcelo Nicola a España, recomendó su fichaje al Saski Baskonia.

Este equipo de Vitoria, al norte del país, se convirtió en la principal puerta de entrada para el talento argentino en Europa. Como antes Nicola, como después Andrés Nocioni o más recientemente Luca Vildoza. Y un puerto por el que también pasarían Pablo Prigioni, Walter Herrmann o Fabricio Oberto, entre muchos otros.

Sin embargo, antes de dar el salto al Baskonia, Scola se curtió durante dos temporadas a préstamo en el Gijón Baloncesto, equipo con el que conseguiría el ascenso a la Liga ACB española. Ya en Vitoria, lograría una liga, tres Copas del Rey y tres presencias en la Final Four de la Euroliga, el torneo más prestigioso del baloncesto europeo.

Convertido en uno de los mejores jugadores de Europa, en 2007 Luis Scola dio el salto a la NBA, donde permaneció una década repartida entre Houston Rockets, Indiana Pacers, Toronto Raptors y Brooklyn Nets. Cuando terminó su ciclo en la liga estadounidense, Scola sorprendió marchándose a la República Popular de China (Shanxi Zhongyu, Shanghai Sharks) antes de volver a Europa con el Olimpia de Milán.

Argentina 2004
Foto por 2004 Getty Images

Miembro de una generación que vale oro

Luis Scola ha sido el último miembro en pie de la ‘Generación Dorada’, uno de los equipos más célebres de la historia del deporte argentino. Un grupo de extraordinarios jugadores en el que coincidió con Manu Ginobili, Andrés Nocioni, Fabricio Oberto... Y que consiguió lo imposible.

La primera gran sorpresa de esta generación de gigantes se concretó en el Mundial de 2002, donde Argentina ganó la medalla de plata. En su camino al podio, la ‘Albiceleste’ registró una histórica victoria sobre Estados Unidos, equipo integrado en su totalidad por jugadores de la NBA.

Entonces avisaron, pero en Atenas 2004 dieron el golpe más grande de todos. La Argentina de Scola volvió a vencer a Estados Unidos –equipado con LeBron James, Carmelo Anthony, Tim Duncan y otros- en semifinales, y luego se colgó el oro ante Italia, en la final. Historia pura.

"Con el correr del tiempo, es como que es más épico. Porque con el paso del tiempo tomas conciencia de lo difícil que es conseguir una medalla de oro Olímpica. [...] En ese momento me recuerdo, obviamente, disfrutando muchísimo de estar en ese punto de euforia total. Pero también pienso hoy, diecisiete años después, que no era muy consciente de lo que estaba pasando, no era muy consciente del verdadero valor", explicó en una entrevista para a Tokio 2020.

El metal más brillante de un palmarés donde también relucen el bronce de Pekín 2008, dos platas en los Mundiales (2002 y 2019), o los oros en los Juegos Panamericanos (2019) y el Campeonato FIBA Américas (2001 y 2011).

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Una lesión que lo cambió todo

En el 2011 Scola sufrió uno de los momentos más duros de su carrera. Cuando era jugador de los Houston Rockets, el ala-pívot argentino sufrió una lesión de rodilla izquierda que puso en peligro la recta final de su carrera.

“Fue un momento duro. Cuando me lastimé parecía una tontería. Después descubrimos una grieta en el cartílago y se estaba pelando”, comentó a Vidas NBA.

De hecho, según relató, los doctores no estaban seguros de que pudiera volver a jugar al baloncesto al mismo nivel que antes, ni por muchos años más. “No lo podía creer, tenía 31 años. Estaba totalmente abatido”, agregó.

Pero si algo ha demostrado Luis Scola, es un alto grado de compromiso con su profesión. En los últimos torneos, el Mundial de 2019 y los Juegos de Tokio 2020, empezó a entrenar con semanas de antelación en una media cancha que se hizo construir. Más allá del talento, el único secreto para haber rendido así hasta pasados los 40 años ha sido el trabajo.

El adiós en Tokio 2020

Unos días antes de los Juegos Olímpicos, Luis Scola aseguró en una entrevista con Tokio 2020 que no perseguía ningún cierre ideal. Incluso confesó no tener claro si sería eso, un cierre, aunque abría la puerta. “Lo más probable es que no juegue el año que viene; que me termine retirando en Tokio”, dijo.

No fue desde luego ideal, pues Argentina perdió de manera clara contra Australia en cuartos de final (97-59). Tanto, que su seleccionador, Sergio Hernández, pudo cambiarlo antes de tiempo para que recibiera una última ovación de compañeros, rivales, periodistas, árbitros... Todos en pie para despedir a una leyenda.

Y fue entonces cuando confirmó el adiós: “A Argentina le di mi máximo compromiso, mi máximo esfuerzo y los mejores años de mi carrera”, aseguró en su adiós. “Me voy feliz, me voy orgulloso pero por sobre todas las cosas, me voy en paz. Gracias por todo”, añadió después en redes sociales.

Poniendo fin a una etapa que, como confesó a Tokio 2020, volvería a repetir si tuviera la oportunidad.

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