Cinco cosas que saber sobre Jessica Vall

Jessica Vall vivirá sus segundos Juegos en Tokio 2020, en 2021. Repasamos su palmarés y curiosidades después de que haya logrado su segunda mínima Olímpica en el Europeo de Natación

Foto por 2019 Getty Images

De dónde es Jessica Vall y cómo fueron sus inicios

Jessica Vall nació en Barcelona (1988) y aprendió a nadar cuando sólo tenía tres años gracias a los cursos que ofrecía su escuela infantil. Pronto quedó tan claro que el agua era su medio natural que con seis ya recibió una beca deportiva para su primer club de natación.

En categoría júnior empezó a centrarse en la especialidad de braza, donde paso a paso logró convertirse en una de las mejores europeas de la última década, especialmente en la prueba de los 200 m.

El otro momento clave de su carrera fue su llegada al Club Natació Sant Andreu (su barrio de Barcelona), donde conoció a su entrenador inseparable, Jordi Jou.

La carrera de Biología Humana antes que la profesional

La explosión de Jessica Vall fue tardía si se compara con otros grandes nadadores, pero tiene una explicación: hasta los 25 años se centró en terminar sus estudios de Biología Humana y la natación era una afición a la que dedicaba todo su tiempo libre. 

Pese a todo, los resultados eran lo bastante prometedores como para plantearse ser deportista profesional. Y en 2013, cuando terminó su carrera universitaria, su familia le propuso centrarse un año en su carrera deportiva. Ver hasta dónde era capaz de llegar si se dedicaba por entero a la natación y cuidaba más el descanso y la alimentación.

El verano de 2013 fue decisivo para tomar la decisión: Vall trabajó a fondo con la ilusión de llegar al Mundial de Natación que se celebraría en Barcelona y por el camino consiguió tres medallas en los Juegos del Mediterráneo: oro, plata y bronce. Aunque después no logró una medalla en ‘casa’ la experiencia fue definitiva.

El palmarés de Jessica Vall

La primera medalla internacional de Jessica Vall fue el bronce en los 200 m braza del Europeo de Berlín de 2014. Tenía que ser esa prueba, porque la nadadora catalana es una de las mejores especialistas europeas. En 2016 y 2018 fue plata y en el Europeo de piscina corta de Copenhague en 2017 hizo doblete: oro en 200 m braza y bronce en la prueba de 100 metros.

Actualmente Jessica Vall tiene los récords de España en las pruebas de braza de 50 m (30.89), 100 m (1:06.44) y 200 m (2:22.56) en piscina olímpica, y de los 100 m (1:04.80) y 200m (2:18.41) en piscina corta.

Pero quizá el metal más recordado en la carrera de Jessica Vall es el bronce en el Mundial de Kazán de 2015 en una de las finales más recordadas de los últimos años.

En estos momentos se encuentra clasificada para sus segundos Juegos Olímpicos tras lograr este martes en el Campeonato de Europa la mínima en 100 m braza, después de haber certificado la de 200 m braza meses antes.

Pese a haber conseguido la mínima en 100 m braza, Vall no consiguió llegar a la final del Europeo. "Realmente ha sido difícil. Había nadado muy cerca de la mínima dos veces y esta vez las centésimas me han favorecido, así que contenta por tener la mínima", expresó para la Federación Española de Natación.

El bronce insólito en el Mundial de Kazán 2015

Jessica Vall viajó al Mundial de Kazán de 2015 con sólo una medalla internacional en su palmarés, pero lo sorprendente no fue que se subiera también al podio en el Mundial del año siguiente, sino cómo lo hizo.

Vall tiene unos finales de carrera muy explosivos, pero lo de aquella jornada en Kazán es inolvidable: la nadadora catalana llegó al último giro en última posición, pero completó los últimos 50 metros en tan sólo 35.57.

La española tocó la pared en la misma centésima que otras dos rivales, así que aquella final repartió cinco medallas: un oro, una plata y tres bronces. Uno de ellos, para Vall, que además rompió el récord de España: 2:22.76.

Las palabras de Jessica Vall

Cuando salgo a nadar no me veo tan pequeña. Sólo cuando veo las fotos del podio

Por qué la llaman ‘La ranita’

Dentro de la selección española de natación, conocen a Jessica Vall como la ‘ranita’. Esto se debe a su estilo de nadar y a su constitución: mide 1.65 y pesa 52 kilos.

“Yo, cuando salgo a nadar, no me veo tan pequeña. Pero luego, cuando veo las fotos del podio, me digo: ¡Uy, pues sí que soy más pequeña!”, confesó en una entrevista con El País.

Según su entrenador, esto tiene cosas positivas y negativas: por un lado tiene más flotabilidad, algo que ayuda en braza; y por otro tiene que cuidar mucho más su forma de entrar al agua para no perder velocidad.

Después de quedarse en las semifinales de los 100m y 200m braza en Río 2016, intentará resarcirse en Tokio 2020, que acogerá las pruebas de natación del 24 de julio al 1 de agosto en el Centro Acuático de Tokio.