Cenicientas olímpicas: el sueño americano de Daniela Ceccarelli 

La esquiadora italiana solo logró una victoria destacada en su carrera, pero vaya victoria: oro en el Súper-G de los Juegos de Salt Lake City 2002. En una entrevista exclusiva con Olympics.com, Ceccarelli recuerda ese inesperado triunfo y nos cuenta cuál es la mejor manera de perseguir las ambiciones.

Por Michele Weiss

Lo de ser considerada una "cenicienta" del esquí por haber conseguido una sola victoria en su carrera -tan inesperada como emocionante, en el Super-G olímpico de Salt Lake City 2002- no es algo que particularmente le guste a Daniela Ceccarelli. La esquiadora italiana, ya retirada a sus 46 años, fue parte del exigente circuito de la Copa del Mundo durante nada menos que 16 temporadas. La propia Ceccarelli lo explica en esta charla exclusiva con Olympics.com. "Parece que mi carrera se considera solo por ese fantástico resultado, pero en realidad me entregué por completo al esquí y actué en el 'White Circus' durante muchos años, con infinita pasión y orgullo".

Daniella Ceccarelli durante la final de descenso de los Juegos de Salt Lake City 2022 

"Cecca", como la siguen apodando amigos y conocidos, tiene una pasión extraordinaria por el esquí, que le llevó, tras retirarse en 2010, a fundar con su marido, el también ex esquiador italiano Alessandro Colturi, un club de esquí (el Golden Team Ceccarelli) para enseñar a los jóvenes a perfeccionar su técnina y a llegar al circuito profesional. Jóvenes como su hija Lara, que está creciendo y trabajando mucho para entrar pronto en el circuito.

"Pero es difícil enseñar a los hijos, no eres objetivo. Y hay una gran diferencia entre nosotros: yo vengo de un pueblecito del centro de Italia y llegué tarde al esquí, mientras que Lara siempre ha estado en la nieve desde que nació, cuando yo estaba aún en activo".

La de 2001/2002 fue su temporada mágica. Antes de los laureles olímpicos, logró un segundo puesto en la Copa del Mundo de Super-G, por detrás de su compañera de equipo Karen Putzer, que estaba entre las favoritas a los Juegos Olímpicos de Salt Lake City. No así Cecca, a la que se consideraba esencialmente una luchadora y una excelente esquiadora, pero no una top mundial.

"Para mí, que nací en el Lacio, una región italiana sin tradición en los deportes de invierno, ya era un logro formar parte del equipo nacional que competía en la Copa del Mundo. En Salt Lake City ocurrió lo impensable: hice la carrera perfecta superando todos los límites y consiguiendo un resultado monstruoso, incluso con un poco de suerte".

Las italianas Karen Putzer, bronce, y Daniela Ceccarelli, oro, y la croata Janica Kostelic, plata, muestran sus medallas conquistadas en el Súper-G de Salt Lake City 2002

Daniela salió con el dorsal 9 y antes de ella ya había bajado Putzer, que iba en cabeza: no tenía presión, pero sabía que podía hacerlo bien. Al verla en el vídeo en la línea de meta, cuando se da cuenta de que ha marcado el mejor tiempo, hay un destello de incredulidad en sus ojos, tal vez porque Ceccarelli sabía que aún tenía que competir la superfavorita, Janica Kostelic.

Todo el mundo esperaba que la estrella croata -que terminaría esos Juegos de 2022 con 3 medallas de oro y la plata en el Súper-G- hiciera pedazos el tiempo de Ceccarelli, pero a pesar de una gran actuación, Kostelic se quedó a 0,05 segundos de la italiana.

"Esa victoria lo cambió todo. Desde entonces dejé de ser Daniela para convertirme en 'la ganadora en Salt Lake'. Paradójicamente, fueron años compicados porque ya no me divertía. Sentía el peso de la medalla y me llevó un tiempo encontrarme a mí misma de nuevo".

Para ganar se necesita una mezcla de talento, coraje, técnica, dedicación y también suerte. "El esquí es un deporte en el que cuentan los detalles y el trabajo. No hay que dejar nada al azar y eso es lo que intento enseñar a mis chicos: si quieren ganar, por dentro deben ser un león, pero también deben aprender que en el deporte cuenta la suerte. A veces lo tienes todo pero no lo consigues porque, mientras estás compitiendo, el sol desaparece y ya no puedes ver las trayectorias a seguir".

Daniella Ceccarelli durante la final de Súper-G en la que conquistó el oro en los Juegos de Salt Lake City 2002

"Estoy contenta con mi carrera: hasta los 19 años esquiaba por pasión y nunca hubiera imaginado llegar a estos niveles. Es un sueño que empezó cuando era niña; miraba el manga deportivo japonés (Mimi Ayuara) y soñaba con ser profesional y lo conseguí. Por eso digo que el oro olímpico es importante, pero lo que realmente cuenta es construir una trayectoria con compromiso y determinación en una disciplina que ames profundamente".

Después de Salt Lake City, Ceccarelli logró otro segundo puesto en la Copa del Mundo, en diciembre de 2002, siempre en Súper-G. Su mayor lamento fue en los Campeonatos del Mundo de 2003, en St. Moritz. Se cayó durante la prueba de Súper-G por un "maldito error" cuando iba en cabeza. Después, demasiadas lesiones y esas expectativas tras la medalla le cortaron las alas.

"Tal vez podría haber conseguido más, pero, como he dicho, miro hacia atrás en mi carrera con absoluta serenidad. He vivido una aventura fantástica, esquiando con las mejores del mundo, Deborah Compagnoni, Lindsey Vonn y Julia Mancuso, haciendo amigos y viajando: el esquí me ha dado tanto y aún hoy, después de años que ya no compito, sigo obsesionada con el giro perfecto... Me paso horas tratando de entender cómo dominar y lograr un esquí impecable, es más fuerte que yo".