Carlos Ramírez Yepes, el ‘Mago’ que hace los sueños realidad

Como con magia en los pedales, Ramírez Yepes cumple algunas de las ilusiones del deporte colombiano

Foto por 2021 Getty Images

A sus 27 años, el colombiano Carlos Ramírez Yepes ha vuelto a subir al podio en BMX racing y, en los Juegos de Tokio 2020, se colgó su segunda medalla Olímpica de bronce, en representación a un país “que sueña en grande”.

“Ponernos el casco nos transforma”, había dicho hace unos meses a la AFP Ramírez Yepes, quien, montado en una bicicleta tiene magia, y se convierte en el ‘Pequeño Mago’, como lo conocen.

Sobre dos ruedas, Ramírez Yepes encanta a Colombia –y al mundo- cumpliendo los más grandes sueños. “En Colombia soñamos, soñamos en grande y lo damos todo”, dijo el atleta tras colgarse el bronce en Tokio 2020, una medalla que repite tras su actuación en Río 2016.

“Dos medallas, es un locura. Es un orgullo para mí, la luché, la guerrée y aquí estamos otra vez. Lo di todo de corazón, vengo de momentos muy duros pero acá estoy en el podium. Hace un mes, en una carrera de Chiquita de preparación, me apuré la rodilla y fue muy duro. Mis compañeros y mi familia saben lo que sufrí”, agregó el actual número siete del ranking mundial.

Así como en ese momento, su familia ha sido parte de su carrera desde el comienzo. “Mis papás siempre quisieron que practicara un deporte por la disciplina. Fui dando vueltas y empecé en natación, porque querían que supiera nadar en cualquier situación”, contó a Señal Colombia, hace unas semanas.

Las ruedas entraron a su vida desde muy pequeño, luego de que sintiera curiosidad al pasar por una pista. “Quise entrar y ver qué es. Tenía cuatro años y me dijeron que podía entrar a partir de los cinco años. Mientras tanto monté con un familiar. Me enseñaron bicicrós y a los cinco años entré”, relató el colombiano, campeón mundial juvenil en 2012.

Aunque se trate de un deporte extremo en el que lleva ya varios años, Ramírez Yepes no ha sufrido demasiadas lesiones de gravedad, más allá de una muñeca que le ha llevado a pasar por el quirófano unas seis veces.

Pese a un año de buenos resultados en la Copa del Mundo, las últimas semanas trajeron incertidumbre. “Sí me la esperaba [la medalla], porque he tenido un muy buen año, pero con el mes que he pasado, con todo lo que ha pasado en este tiempo, como que tenía muchos demonios en la cabeza, muchas cosas en la cabeza que en verdad me tenían loco. Había momentos en que no sabía qué iba a pasar”, reconoció en declaraciones al Comité Olímpico Colombiano.

Es por todo eso que el bronce tiene un encanto de gloria. “Obviamente sueño con un oro porque es algo que todo deportista sueña, pero son dos bronces que me saben a oro”, explicó, admitiendo que, incluso durante la carrera, hubo momentos donde  creía el podio “muy lejos”.

Pero, como con magia en los pedales, hizo el sueño realidad, una vez más.

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