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¿Qué y quién es un refugiado?

Después de que un Equipo Olímpico de Refugiados debutara en Río 2016, habrá un segundo equipo de este tipo en los Juegos de Tokio 2020. Aquí explicamos qué y quién es exactamente un refugiado.

En un mundo de casi 8.000 millones de personas, cada dos segundos alguien es desplazado de su hogar.

De esas personas desplazadas, algunas son refugiados, conocidos como "alguien que no puede o no quiere regresar a su país de origen debido a un temor bien fundado de ser perseguido por razones de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un determinado grupo social u opinión política", según la Convención de Refugiados de 1951.

De acuerdo al Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, más de 25 millones de personas encajan en dicha categoría a partir de 2017.

Mientras huyen de la persecución, los refugiados están protegidos por el derecho internacional y no deben ser expulsados o retornados a la nación de la que huyeron, donde su vida o su libertad podrían correr peligro.

Refugiados - una imagen global

Aunque el Organismo de Obras Públicas y Socorro de las Naciones Unidas para los Refugiados de Palestina en el Oriente Próximo (OOPS) atiende a casi 6 millones de refugiados en 60 campos de Oriente Medio, cada vez hay más refugiados que viven también en zonas urbanas de todo el mundo.

Se estima que la mitad de los refugiados del mundo hoy en día son menores de 18 años, y desde la década de 1990 el número de refugiados que han podido regresar a sus hogares se ha reducido: de 1,5 millones al año a unos 385.000 al año.

Los refugiados pueden recibir asilo en países extranjeros, como han hecho algunos de los miembros del Equipo Olímpico de Refugiados.

Ejemplos de la vida real: historias de atletas refugiados

Los becados del COI para deportistas refugiados ofrecen ejemplos reales de los diferentes tipos de historias que todos y cada uno de los refugiados tienen que contar.

El boxeador de 22 años Farid Walizadeh es originario de Afganistán, país que abandonó cuando tenía solo siete años tras ser separado de su familia. Aprendió a boxear en el Centro de la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) en Estambul y encontró refugio en Lisboa (Portugal) en 2012, donde todavía vive.

"Cuando tenía nueve años, estuve en una cárcel por viajar de forma ilegal a Europa, y la vida era mucho más dura. Pero incluso entonces, de niño, intentaba ver el lado positivo de todo eso. Dibujaba y pintaba para intentar pasar el tiempo, porque con cada oscuridad hay una luz. Todos los días llega la noche, pero al día siguiente vuelve la luz", dijo a Olympics.com.

Khaoula, que llegó a Suiza desde Oriente Medio en 2014, es una joven madre que hizo cambió su pasión deportiva, el karate, por el tiro, con la ayuda del tres veces campeón olímpico de rifle de aire Niccolo Campriani.

“Ella ve esperanza. Es una de las poco que la ve y cree en ella", dijo Campriani.

Un día típico para Khaoula consiste en: "Primero preparo a mi hijo para la guardería. Luego voy medio día a la escuela; por suerte la escuela es bastante flexible. A veces tengo algunas prácticas y trabajo en la administración la mitad del día. El otro 50% del día, estoy entrenando. Después recojo a mi hijo, juego con él, le doy la cena y lo preparo para ir a la cama. Después, hago algunos deberes para la escuela o algunos ejercicios adicionales de tiro. Es mucho, pero intento ser muy positiva y seguir adelante".

Originaria de Sudán del Sur, Chajen Dang Yien es una corredora de 800 metros que pasó años lejos de su familia en un campamento de refugiados en Kenia. Con el tiempo le gustaría trabajar en el periodismo, así como en la defensa de la paz a través del deporte.

Con solo 19 años, Yien sacó su motivación del Equipo Olímpico de Refugiados que vio competir en Río 2016.

"Los vi en la televisión y pensé que mostraban mucho al mundo. Demostraron que los refugiados pueden hacer cualquier cosa. Pueden tener un impacto. Demostraron que si intentas algo puedes tener éxito, que nada puede detenerte", dijo Chajen.

Los atletas refugiados, retribuyendo

Mientras que la participación activa en el deporte y la comunidad es algo por lo que los refugiados también se esfuerzan, hay muchos ejemplos de refugiados que retribuyen de diversas maneras, utilizando lo que tienen para hacer aún mejores a los que les rodean.

Yusra Mardini, nadadora del Equipo Olímpico de Refugiados de Río 2016, reside y entrena ahora en Berlín, donde creó y organizó el Campamento de Natación Yusra Mardini, en el que 30 niños refugiados, muchos de ellos con miedo al agua, pasaron dos semanas aprendiendo en la piscina.

"La idea era ofrecer un proyecto de bajo umbral para poner a estos niños en contacto con el deporte. La natación es una destreza importante en la sociedad, así que esperaba poder ayudar a los niños a aprenderla, y tal vez algunos de ellos encontraran su nueva pasión, como lo es la natación para mí", dijo.

Otros ejemplos incluyen a Farid Walizdeh, un boxeador de 22 años originario de Afganistán y que ahora entrena en Portugal. Habló con un grupo de chicos que había llegado a Portugal sobre la adversidad que habían pasado y cómo ahora pueden perseguir sus sueños.

Y el luchador Amir Al-Awad, que vive en Alejandría (Egipto), dirige su propia academia, la Syrian Sports Academy, que ayuda a la dispar comunidad de refugiados con clases de kickboxing, taekwondo, karate, gimnasia, defensa personal, zumba y lucha.

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