Naoki Tsukahara, Shingo Suetsugu, Shinji Takahira y Nobuharu Asahara se hicieron con el bronce para Japón en el relevo 4×100 m en Pekín 2008.

En pruebas posteriores se descubrió que un miembro del equipo jamaicano, ganador de la medalla de oro, había cometido una infracción de dopaje, por lo que el equipo japonés obtuvo la medalla de plata.

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Los que se dopan desprestigian el deporte en su conjunto, así que es importante centrarse en la verdadera esencia del deporte. Shingo Suetsugu lo explica: «el deporte se basa en la competición. Unos ganan y otros pierden. Los atletas de pista y de campo son rivales en la competición individual. Todos somos competitivos entre nosotros, pero, en ese momento, todos tenemos el mismo objetivo. Esta armonía demuestra lo que es el deporte. Es un símbolo».

Trabajar unidos como un equipo

Antes de Pekín 2008, Japón solo había ganado una medalla en deportes de pista. Tras clasificarse en segunda posición por detrás de Trinidad y Tobago, los atletas Naoki Tsukahara, Shingo Suetsugu, Shinji Takahira y Nobuharu Asahara pasaron a la final y terminaron en tercera posición con la mejor marca de la temporada: 38,15 s.

La medalla de bronce marcó el momento cumbre de una larga carrera para Nobuharu Asahara, que había representado a Japón en cuatro Juegos Olímpicos: «el relevo es la sinergia de cuatro atletas individuales que se unen como un solo equipo», explica. «Desde los Juegos Olímpicos de 1996 en Atlanta, he competido en el relevo olímpico. Nunca conseguimos una medalla, pero seguimos esforzándonos. Para mí, 2008 era la última oportunidad de ganar una medalla. Llegar hasta allí supuso un largo camino. Aunque pasamos a la fase final, nunca conseguimos ganar una medalla. El momento en que ganamos la medalla fue como un sueño hecho realidad».

Un ejemplo de justicia

Aunque la medalla de bronce fue un gran logro, diez años después de recibir la medalla habría un motivo aún mayor de celebración, ya que el cuarteto de corredores recibió la noticia de que habían obtenido la medalla de plata. Aunque el equipo lo agradeció mucho, no hay que olvidar que, en aquel entonces, no pudieron disfrutar de su momento de gloria porque alguien se dopó.

«No es el resultado de nuestro esfuerzo», explica Nobuharu. «Resultó que alguien estaba haciendo trampas. La verdad es que la competición tiene un lado oscuro. Aunque hayan pasado diez u once años, hacer trampas siempre es hacer trampas, y es importante que quede claro. Espero que esta ceremonia sirva de inspiración para fomentar la deportividad en el futuro. Agradecemos este momento a todos los representantes olímpicos japoneses y a los atletas del mundo, y esperamos que se recuerde como un ejemplo de justicia y de mejor competencia»

En su discurso durante la ceremonia de entrega de la medalla de plata en los Relevos Mundiales de la IAAF en Yokohama, Shingo hizo hincapié en la necesidad de promover el deporte justo en momentos como éste: «por supuesto que estoy contento de que nuestras medallas hayan pasado a ser de bronce a plata», explica. «Estamos muy agradecidos de poder compartir este maravilloso momento. A partir de hoy, viviremos como medallistas de plata. Y, como medallistas de plata, continuaremos nuestro legado como atletas honorables. Nos comprometemos a promover un atletismo justo y competitivo».


Aunque hayan pasado diez u once años, hacer trampas siempre es hacer trampas, y es importante que quede claro. Espero que esta ceremonia sirva de inspiración para fomentar la deportividad en el futuro.

Nobuharu Asahara

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