Jordan pensó que su carrera profesional como jugador de baloncesto había terminado cuando, en 2019, un organismo mundial de supervisión del mercado de las apuestas reveló que había apostado por la victoria de su propio equipo.

Se le impuso una suspensión temporal para representar a Gran Bretaña, una suspensión condicional en los partidos de liga y una multa.

Nuestros recursos dedicados a la prevención de la manipulación de las competiciones pueden ayudarte a evitar que cometas los mismos errores que Jordan.

La primera vez que cogí un balón de baloncesto fue a los 11 años, y a los 14 me di cuenta de que podía convertir mi pasión en una carrera profesional. Cuando conseguí una beca para jugar a baloncesto en la universidad de Estados Unidos, sentí que lo había conseguido. Allí, el apoyo de la comunidad era increíble. Había entre 3000 y 4000 personas viendo los partidos universitarios y me entusiasmaba la idea de poner a mi familia y a Milton Keynes, mi ciudad natal, en el mapa.

Tras cinco años en EE. UU., volví a casa y cumplí otro sueño: jugar en el club al que apoyé durante toda mi infancia, los London Lions. Pero todo estuvo a punto de derrumbarse cuando comencé a apostar para llenar un vacío.


No estaba al tanto de lo que estaba bien y lo que no como atleta.

Jordan Spencer

Cavando mi propia tumba

Ganaba bastante dinero como jugador de baloncesto, más del que había ganado nunca, y era ingenuo. No estaba al tanto de lo que estaba bien y lo que no como atleta. Mis amigos hablaban de juegos de azar en los chats de grupo. Al principio solo eran un par de apuestas aquí y allá, pero como tenía mucho tiempo libre que llenar, empecé a apostar. Como atleta, también tenía esa sed de victoria. Ahí es donde empecé a cavar mi propia tumba.

Lo que realmente me molestó fue el hecho de ganar y perder. Si perdía una apuesta, me sentía como si estuviera persiguiendo algo; si ganaba, me daba esta falsa idea de que las apuestas podían ser una gran forma de ganar más dinero. Las apuestas me absorbieron.

Llegó un punto en el que estaba constantemente persiguiendo una victoria y tratando de llenar ese hueco, lo cual nunca sucedió. Mentalmente, me afectó mucho a nivel personal e impactó de forma negativa en mi rendimiento en la cancha y en las relaciones con mis amigos y mi familia. Fue un momento difícil.


Cuando empecé a apostar por la victoria de mi propio equipo, pensé que era una opción segura. Pensaba que así podía tener el control de lo que hacía, pero me salió el tiro por la culata.

Jordan Spencer

Temer lo peor

Cuando empecé a apostar por la victoria de mi propio equipo, pensé que era una opción segura. Pensaba que así podía tener el control de lo que hacía, pero me salió el tiro por la culata. Luego descubrí que era indiferente que se tratara de mi propio equipo o de otro, ya que estaba infringiendo las normas.

En 2019, un organismo mundial de supervisión del mercado de apuestas destapó esas apuestas. Cuando recibí la carta con mi sanción, pensé que mi carrera había terminado. Había oído historias sobre las prohibiciones de practicar deporte que te pueden imponer si apuestas, por lo que me temía lo peor.

A estas alturas, mis amigos y familiares ya sabían lo que estaba pasando. Me había sincerado con ellos un par de meses antes de recibir la carta, y también fue duro para ellos. Mis padres me han apoyado mucho a lo largo de mi carrera, ya que desde que era joven iban todos los fines de semana a verme jugar en cualquier rincón del país. Pensaba que todo había terminado.

Elegir un camino mejor

Yo aprendí la lección por las malas y no quiero que tú cometas los mismos errores. Las apuestas están diseñadas para que pierdas, no para que ganes, y solo hace falta una apuesta para que no vuelvas a ver el deporte de la misma manera.

Desde mi experiencia, el mejor consejo que puedo darte es que nunca apuestes en tu deporte, pues podría acabar costándote mucho más de lo que piensas.

Está prohibido apostar en tu propio deporte o en cualquier evento de los Juegos Olímpicos, y es tu responsabilidad saber qué es la manipulación de competiciones.