Después de jugar para dos de los clubes de fútbol más grandes de Zambia, Mweetwa se trasladó a Europa para jugar para el equipo finlandés Rovaniemen Palloseura (RoPS).

Durante su estancia en Finlandia, se le acercaron unas personas que resultaron ser amañadores de partidos, y le pidieron que manipulara el resultado de los juegos a cambio de dinero.

Tras dar un giro radical a su vida después de su detención, Mweetwa ahora es embajador del COI y apoya activamente la lucha contra la manipulación de competiciones.

Crecí viendo a mis hermanos mayores jugar al fútbol en mi país natal, Zambia. Solíamos usar una pelota que hacíamos con bolsas de plástico, y la chutábamos. Pero fue en la escuela donde realmente desarrollé mi amor y pasión por el juego. Jugué mucho al fútbol desde la escuela primaria hasta el instituto, y después pasé a jugar profesionalmente en dos de los clubes más importantes de Zambia, el Kitwe United y el ZESCO United, donde gracias a mi rendimiento conseguí mi sueño de ir a trabajar a Europa.

Me incorporé al RoPS, un equipo finlandés, y trabajé muy duro. Al poco tiempo, la selección nacional de Zambia me llamó y marqué en los partidos de clasificación de la Copa del Mundo y la Copa de África. Pero mi forma de marcar goles llamó la atención de los amañadores de partidos, y ahora quiero compartir contigo mi trayectoria para ayudarte a evitar el mismo camino oscuro que yo recorrí.

Construir una relación

Llevaba casi dos años en Finlandia cuando se me acercaron unas personas. Eran amables y encantadores y me daban miles de euros solo por comprar una taza de café. Les gustaba mi forma de jugar y expresaban su admiración de ese modo. Lo que no sabía era que me estaban tanteando unos manipuladores profesionales.

Después de un año y medio de construir una relación con un amañador de partidos, me ofrecieron dinero a cambio de no marcar en un partido, y así empezó todo. Entonces empezaron a llegar a mí más y más amañadores de partidos de todo el mundo. A veces me pedían que no marcara, otras que marcara dos o tres goles, o que me sacaran la tarjeta amarilla o me expulsaran en un minuto determinado. Apostaban durante los 90 minutos y mi trabajo consistía en satisfacer sus peticiones y asegurar sus ganancias.

Si te dijera que me sentía mal en ese momento estaría mintiendo. Solo me importaba el dinero. Mi país era África, quería volver a casa, alardear del dinero y comprar cosas que siempre había soñado comprar. Durante mucho tiempo no vi que lo que hacía era malo. Confiaba en los amañadores, había establecido una relación con ellos y disfrutaba del nuevo estilo de vida.

Mirar a todos lados

Todo cambió cuando detuvieron a un amañador de partidos en el aeropuerto de Helsinki. Cuando eso ocurrió, el presidente de nuestro club me llamó para preguntarme si sabía algo sobre el amañador que habían detenido. Le dije que no le conocía, pero sabía perfectamente que había hecho algo malo. De repente miraba a todos lados y me preguntaba si después la policía vendría a por mí. Me convertí en prisionero incluso antes de que me arrestaran.

Dos semanas después de que se arrestara al amañador de partidos, la policía se presentó en nuestro campo de fútbol de entrenamiento. Mientras estaba entrenando en el campo con mis compañeros de equipo, empezaron a gritar los nombres de aquellos jugadores que creían que estaban involucrados en los amaños de partidos. Mi nombre se encontraba entre esos nombres.

Quería ir a casa, ver a mi mujer y a mi hijo. Pero me llevaron directamente a comisaría. Traté de resistirme a la detención y más tarde me negué a responder a cualquier pregunta, pero sabía que tenían algo contra mí. Y no tardé nada en caer. Nunca había visto una celda. Estaba asustado. Temblaba. Cuando las puertas se cerraron detrás de mí, pensé: «¿Pero, qué he hecho?»


Quiero decirte que en la vida no hay ningún atajo que te lleve al éxito.

Mweetwa Nchimunya


La única forma de proteger la integridad del deporte es la educación. Debemos crear conciencia.

Mweetwa Nchimunya

Caer en lo más bajo

Pasé nueve días en una celda Tras cinco meses esperando a que comenzara el juicio, me condenaron a un año y cuatro meses de cárcel, que luego se redujeron a ocho meses. A continuación, el organismo regulador del fútbol mundial, la FIFA, me vetó a nivel mundial. Me arrebataron todo lo que tenía y no pude hacer nada.

Fue el período más triste de mi vida, estaba destrozado. Intenté ser fuerte, pero no podía serlo. Incluso intenté suicidarme. Y mi familia también estaba herida. En Zambia, los vecinos de mis padres les llevaban el periódico a su casa para que pudieran ver que su hijo había vuelto a salir en el periódico por motivos desafortunados. Antes, salía en los periódicos por buenos motivos: marcar un gol o ser seleccionado para jugar en la selección nacional. Todo había cambiado. Había tocado fondo.

Recorrer un camino nuevo

Hoy, me siento afortunado de que me detuvieran. Estoy seguro de que si hubiera seguido amañando partidos no estaría aquí. Estaba trabajando con delincuentes y me dijeron que si no les ayudaba a ganar la apuesta le harían algo a mi familia. Uno empieza a temblar cuando oye algo así.

Quiero decirte que en la vida no hay ningún atajo que te lleve al éxito. Si alguien se acerca a ti para amañar un partido y te da algo a cambio (por ejemplo, dinero) que puede arreglar temporalmente tus problemas, el alivio que te pueda proporcionar durará poco tiempo. Y sufrirás las consecuencias de tus actos durante el resto de tu vida.

Como embajador del COI y a través de mi fundación y del equipo de trabajo regional de África Meridional para el Deporte Seguro, que cuenta con el apoyo del Comité Olímpico y Paralímpico de Noruega y la Confederación de Deportes, educamos a los atletas y funcionarios de Zambia acerca de la manipulación de competiciones. Así pues, estoy haciendo todo lo que está en mi mano para defender el deporte limpio y ayudarte a evitar que tomes las mismas malas decisiones que yo tomé.

La única forma de proteger la integridad del deporte es la educación. Debemos crear conciencia. Debemos hacer todo lo posible para que tú, y todos los que participan en el deporte, conozcáis los peligros a los que os podéis enfrentar en vuestra carrera.

Mirando hacia atrás, me gustaría que alguien me hubiese explicado lo que hay que hacer y lo que no hay que hacer en el deporte. Nadie me dijo cómo el deporte puede arruinarte la vida si estás en el lado equivocado y, por ese motivo, comparto mi historia contigo.

Como atleta, tienes la responsabilidad de proteger tu deporte y tu carrera. Conoce los recursos del COI sobre la prevención de la manipulación de competiciones para poder tomar la decisión correcta.