Gearoid te aconseja que te informes y planifiques con antelación, ya que podrías descubrir que lo que temes perder pueda encontrarse en otras profesiones.

Una de las cosas más importantes que puedes hacer es hablar con otras personas. Con la mentalidad correcta, lo que, al principio, pudiera resultar doloroso, se convertirá rápidamente en algo reconfortante.

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«Cuando me retiré, estaba decidido a no ser una de esas personas que regresan una y otra vez al deporte para intentarlo “una vez más”, aunque siempre supe que podía hacerlo con un par de meses de entrenamiento. Mi instinto me decía que ya no podía seguir, y no quise permitir que mi cabeza me dijera lo contrario.

Para evitarlo, puse mi vida patas arriba para alejarme lo máximo posible del deporte. Quería llegar al punto de no retorno. Hice una prueba para la escuela de teatro en Londres y entré; empecé con eso, aproximadamente, un mes después de Pekín 2008».

Un nuevo escenario

«La vida como actor era similar a mi vida deportiva en términos de disciplina y dedicación. Actuar en una obra de teatro se parecía a competir en una carrera: requería la misma preparación meticulosa y una gran dosis de nervios y adrenalina antes de la actuación final. Pero esto también vino acompañado de una cultura de vida nocturna que adopté, y me divertí mucho ese año. Descubrí que las cosas que temes perder como atleta se pueden encontrar en otros ámbitos de la vida, y también tienes la oportunidad de probar cosas nuevas.

Después de un año, ya no me sentía un atleta, y eso era parte de mi plan. No obstante, después de 18 meses, decidí que actuar a ese nivel iba a exigirme mucha concentración y trabajo y, en ese momento, no estaba dispuesto a sacrificarme. El otro factor fue el dinero: ¡los actores de teatro no ganan mucho y tenía que vivir!».

Crisis de identidad

«No creo en el exceso de planificación, así que llegué al punto en el que me planteé: “¿Y ahora qué? ¿Qué es lo que quiero hacer?”, y por primera vez en mi vida, no supe qué contestar.

Eso me afectó mucho más de lo que había imaginado. Me sentí desestabilizado por primera vez en mi vida, un poco perdido. Me di cuenta de que encontrar otra cosa tan satisfactoria como remar iba a ser un proceso más largo de lo que imaginaba».

Encontrar el siguiente propósito en tu vida

Estar lejos del mundo del deporte puede ser abrumador. Todo lo que conocías ya no está; los horarios de entrenamiento, los planes de viaje, las fechas de las competiciones, las multitudes, la atención. Esta pérdida de propósitos o de control son sentimientos muy comunes entre los atletas retirados.

Muchos atletas dicen lo sorprendidos que se sintieron al ver que el cambio les suponía un reto tan grande, incluso para aquellos con profesiones secundarias y estudios. Puede ser un proceso muy complejo y es recomendable que te informes todo lo que puedas sobre las posibles áreas de dificultad para que, cuando llegue el momento, tengas las herramientas y los conocimientos necesarios para afrontarlas.

Por este motivo, fundé Crossing the Line, una organización sin ánimo de lucro que se dedica a ayudar a los atletas en la transición a la vida después del deporte. Está dirigida por y para atletas; por personas que comparten sus experiencias para que otros aprendan.

«¿Y AHORA QUÉ? ¿QUÉ ES LO QUE QUIERO HACER? POR PRIMERA VEZ EN MI VIDA, NO SUPE QUÉ CONTESTAR».

GEAROID TOWEY

Estirando la cuerda

Tener un título universitario no era suficiente. «Si pudiera hacerlo de nuevo, probablemente habría hablado con más exatletas mientras todavía competía, solo para tener una idea de lo que me esperaba: algunas señales de advertencia de posibles escollos, saber qué les había ido bien y qué no. Es una buena idea y te aconsejo que intentes hablar con personas que ya hayan pasado por lo que vas a pasar tú. Cada uno tiene su propio camino, pero poder aprender de otras personas que han pasado más o menos por lo mismo, siempre ayuda.

El mejor consejo que me dieron fue imaginar la retirada del deporte como hacer puenting. Al principio, puede parecer que estás estirando demasiado los extremos de la cuerda, con muchos y grandes cambios y sentimientos, pero, gradualmente, llegas a un punto de equilibro en el que tu vida futura cobra sentido.

Estira la cuerda un tiempo y, con suerte, terminarás el salto con una sonrisa en la boca. La transición a una nueva carrera profesional debe provocar emoción, no terror. Deja tu carrera deportiva, acepta el cambio con serenidad y, después, date la oportunidad de destacar en otro campo».

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