La ganadora de un oro olímpico Helen Richardson-WalshOLY es una de las jugadoras de hockey más populares de Gran Bretaña.

Tras una lesión que puso en peligro la continuidad de su carrera deportiva, Helen entró en un estado de depresión que la debilitó significativamente.

En este artículo tan personal, Helen comparte sus consejos con los atletas, explica cómo buscó ayuda y por qué desearía haberlo hecho antes.

SI MIRO ATRÁS, ME DOY CUENTA DE QUE, EN REALIDAD, ME SIRVIÓ PARA APRENDER MUCHAS COSAS SOBRE MÍ MISMA, LO QUE ME PERMITIÓ SER CAPAZ DE VOLVER A COMPETIR TODAVÍA CON MÁS FUERZA.

HELEN RICHARDSON-WALSH OLY

He logrado muchas cosas practicando deporte y he aprendido mucho a lo largo de mi carrera deportiva. Me ha ofrecido algunos de los mejores momentos de mi vida. Pero sufrí un par de lesiones y me gustaría compartir todo lo que aprendí durante ese proceso.

Poco después de los Juegos Olímpicos de Sídney 2000, sufrí una rotura de tendón en el tobillo, mi mayor lesión hasta la fecha. Fue bastante duro y tuve que someterme a tres operaciones. No pude jugar a hockey durante dos años, así que me perdí los partidos de calificación para Atenas 2004, y mi selección no consiguió clasificarse para los Juegos.

Cualquier lesión, aunque la recuperación dure tan solo una o dos semanas, puede llegar a afectarte mucho. Y cuando ese periodo se alarga, creo que no existe la suficiente conciencia de lo mucho que puede llegar a afectar a la mentalidad del atleta.

Me costó mucho asimilar el hecho de no poder jugar durante dos años y no poder hacer lo que realmente me gustaba. Pero si miro atrás, me doy cuenta de que en realidad me sirvió para aprender muchas cosas de mí misma para ser capaz de volver a competir todavía con más fuerza. Aunque esto no quita que fuera una etapa muy complicada. Sería fantástico que alguno de mis consejos sirviera a la siguiente generación de atletas a hacer que su camino no sea tan estresante.

Cuando las cosas nos sobrepasan

Después de un subidón de motivación tras competir en casa en los Juegos Olímpicos de Londres 2012, volví a lesionarme y me rompí un disco lumbar, afectándome la médula espinal. Fue duro y tuvieron que volver a operarme, pero pensé que tenía tiempo suficiente para recuperarme y llegar a Río. En menos de un año ocurrió lo mismo y tuve que pasar de nuevo por el quirófano. Ahí fue cuando me derrumbé. Me había perdido un Mundial, teníamos un nuevo entrenador, a mis 32 años me acercaba al final de mi carrera deportiva y quedaba poco para la celebración de los Juegos. Empecé a dudar sobre si lograría volver y jugar para Gran Bretaña de nuevo. No conseguía sacarme esos pensamientos de la cabeza y, por eso, me resultó tan complicado.

Había días en los que no quería ni levantarme de la cama por la mañana. Lloraba constantemente Lloraba sin parar. Además del dolor físico, sufrí una depresión, no conseguía conciliar el sueño y me sentía incapaz de hacer nada para mejorar la situación. No conseguía controlar estos pensamientos; fue entonces cuando me di cuenta de que necesitaba ayuda profesional.

SE TRATA DE APRENDER
A SACAR LO MEJOR DE TI
COMO PERSONA

HELEN RICHARDSON-WALSH OLY

La recuperación empieza dentro de ti

La recuperación física y la mental tienen mucho en común. Pero puede resultar más complicado recuperarse de enfermedades mentales. Si tu cuerpo se ha roto y es capaz de recuperarse, lo hará. Creo que la recuperación mental es más complicada porque no es algo que se pueda conseguir simplemente con el paso del tiempo. Aunque el tiempo siempre ayuda, uno no se recupera si no hace lo correcto. Debes poner en marcha los procesos adecuados para recuperarte.

Se trata de aprender a sacar lo mejor de ti como persona. Es cuestión de tener autoconciencia y de poder resolver lo que está pasando por tu mente. Si logras hacer esto, entonces es cuando las cosas empiezan a mejorar.

Yo aprendí a autoayudarme. Aprendí a tomar conciencia de mí misma y empecé a utilizar aplicaciones de meditación; me resultaron de gran ayuda. También reservaba algún momento del día para analizar y eliminar los pensamientos negativos y entendí que necesitaba pasar más tiempo con la familia y los amigos, algo que probablemente no había estado haciendo.

Llámanos, estamos a tu disposición

Los atletas olímpicos, paralímpicos y miembros del entorno de Beijing tienen acceso gratuito al servicio confidencial de asistencia telefónica para la salud mental. Está disponible las 24 horas del día en 70 idiomas.
Apóyate en los demás

Está claro que durante esa etapa necesité mucho apoyo. Busqué ayuda externa y empecé tratamiento con un terapeuta. Lo estaba pasando realmente mal, había perdido toda la confianza en mí misma y mi autoestima estaba por los suelos. Necesitaba ayuda externa para volver a ser yo.

Me resultó muy beneficioso tener contacto con una persona que no estaba relacionada con el deporte y a la que no le importaba mi entorno deportivo. Estaba allí para centrarse en mí. Poder contar con eso fue realmente importante.

El hockey es un deporte de equipo. Creo que formar parte de un equipo me ayudó en cierto modo, pero también me penalizó. Cuando lo paso mal, tiendo a aislarme. Me alejo de los demás y esto empeora las cosas todavía más. Pero compartir parte de mis problemas con mi equipo y explicarles cómo me sentía me ayudó muchísimo.

El apoyo que recibí de todos y cada uno de los miembros del equipo fue maravilloso y creo que me hizo ver que la gente es comprensiva y se solidariza. Si no saben qué ocurre, no podrán ayudarte. Me hizo sentir muy bien poder compartir mis dificultades, tanto personalmente con mis amigos más cercanos como a través de un blog con el resto del equipo. Me ayudó a mí, pero creo que también ayudó a mi equipo a entender lo que estaba pasando en mi mente y esto fortaleció nuestra relación.

MI CONSEJO PARA CUALQUIER ATLETA QUE ESTÉ PADECIENDO PROBLEMAS MENTALES ES QUE BUSQUE AYUDA. A MÍ ME SIRVIÓ DE MUCHO. CUANDO POR FIN BUSQUÉ AYUDA, ME ARREPENTÍ DE NO HABERLO HECHO ANTES.

HELEN RICHARDSON-WALSH OLY

Ser consciente es un aspecto clave del proceso

Tuve suerte. Conté con mucho apoyo, pero en esa época no se hablaba de las enfermedades mentales y el bienestar emocional como se hace hoy en día. Creo que esto ha cambiado mucho. Todavía no estamos en el punto en el que deberíamos, pero sin duda es uno de los objetivos. Deberían establecerse proceso y protocolos claros de manera que si te lesionas, puedas contar con ese apoyo seas quién seas, hayas conseguido lo que hayas conseguido y sea cual sea tu deporte.

Hoy todavía hay estigmas asociados a la salud mental. Depende mucho del contexto pero creo que en el deporte, y ahora que algunas personas se han atrevido a hablar de ello, es un tema que empieza a verse con otros ojos. A veces no puedes evitar ciertos pensamientos o imaginarte qué piensan de ti los demás. Todavía existe la percepción de que sufrir una depresión es sinónimo de debilidad y de incapacidad de lidiar con lo que a uno se le pone por delante. Cuanto más se hable del tema, más sencillo será en el futuro. No creo tampoco que haga falta hacerlo público a todo el mundo, pero considero que ayuda mucho poner las cartas sobre la mesa y hablarlo con la gente que te rodea.

Mi consejo para cualquier atleta que no disfrute de una buena salud mental es que busque ayuda. Habla con alguno de tus amigos o, si eso te incomoda, busca la ayuda de un profesional. Habla con tu médico para que te recomiende un terapeuta. A mí me sirvió de mucho. Cuando por fin busqué ayuda, me arrepentí de no haberlo hecho antes. Busca el tipo de ayuda que consideres que necesitas.

Más información sobre cómo mantenerse mentalmente en forma (#MentallyFit) de la mano de una psicóloga deportiva, la Dra. Claudia Reardon.